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👉 Fuente: NSPCC
Tres de cada cuatro familias con niños pequeños manifiestan inquietud por el bienestar emocional de sus hijos, según una encuesta reciente realizada en el Reino Unido, que pone el foco en la necesidad de información clara y apoyo temprano en salud mental infantil.
Una preocupación que aparece cada vez antes
La salud mental infantil ya no es una conversación reservada a la adolescencia. Según una encuesta publicada por la organización británica NSPCC, el 75 % de los padres con hijos menores de cinco años reconoce sentirse preocupado por el bienestar emocional y psicológico de sus hijos.
El dato refleja un cambio significativo en la forma en que las familias perciben la infancia temprana. Cada vez más padres se preguntan si determinadas conductas, reacciones emocionales o dificultades del día a día entran dentro de lo esperable o si requieren atención específica.
Primeros años y desarrollo emocional
La primera infancia es una etapa clave para el desarrollo emocional. Durante estos años se consolidan procesos fundamentales como el apego, la regulación emocional y la forma en que los niños expresan el malestar, muchas veces sin contar aún con herramientas verbales suficientes.
Desde la psicología del desarrollo se señala que emociones intensas, cambios de humor o conductas desafiantes pueden formar parte del desarrollo normal, pero también que el entorno, la estabilidad familiar y la calidad del acompañamiento influyen de forma directa en el bienestar emocional del niño.
La encuesta recoge que muchos padres sienten dificultad para distinguir entre lo esperable por edad y señales que podrían indicar estrés, ansiedad o malestar prolongado.
Falta de orientación y apoyo accesible
Uno de los elementos más relevantes del estudio es la percepción de falta de información clara y recursos accesibles. Las familias expresan la necesidad de contar con orientaciones prácticas que les ayuden a interpretar el comportamiento de sus hijos y a saber cuándo es recomendable consultar con un profesional.
Factores como la conciliación laboral, el cansancio acumulado, la falta de red familiar o la presión social por “hacerlo bien” incrementan la inseguridad parental, especialmente en hogares con niños pequeños.
La NSPCC subraya que disponer de información fiable y apoyo temprano no solo beneficia a los niños, sino que también reduce la ansiedad de los cuidadores y favorece entornos familiares más seguros.
Un reto compartido más allá del Reino Unido
Aunque los datos proceden del Reino Unido, la preocupación por la salud mental en la primera infancia es común en muchos países. El aumento del interés por este tema refleja una mayor conciencia social, pero también evidencia la necesidad de políticas públicas, educación emocional y recursos preventivos dirigidos a las familias desde etapas tempranas.
Los especialistas coinciden en que hablar de salud mental infantil no implica patologizar la infancia, sino acompañar el desarrollo emocional con información, observación y apoyo adecuado.
Qué puede ayudar a las familias
Entre las recomendaciones que suelen plantear los profesionales para acompañar el bienestar emocional infantil se encuentran:
- Observar cambios sostenidos en el comportamiento del niño.
- Mantener rutinas predecibles que aporten seguridad.
- Validar las emociones sin minimizar ni dramatizar.
- Buscar orientación profesional ante dudas persistentes.
Recursos complementarios
- Children’s mental health and wellbeing, NSPCC.
- Early child development, Organización Mundial de la Salud.
- Positive parenting tips, Centers for Disease Control and Prevention.
