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Fuente: El Mundo
Los niños consumen cada vez una mayor cantidad de gominolas, caramelos y otros dulces, un hábito alimentario que preocupa cada vez más a pediatras, nutricionistas y familias por sus efectos en la salud dental, el peso corporal y otros aspectos del bienestar infantil. Esta tendencia no es solo una observación cotidiana en recreos y fiestas, sino algo que también aparece en estudios de salud pública y nutrición.
Cifras que alarman: el Estudio ALADINO
Para comprender la magnitud del problema, es necesario acudir a los datos. El último informe ALADINO (Estudio sobre Alimentación, Actividad Física, Desarrollo Infantil y Obesidad en España), elaborado por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), arroja luz sobre esta situación.
Según los datos recabados, un porcentaje significativo de la población infantil española consume dulces y golosinas de forma habitual. Aunque las recomendaciones sanitarias sitúan este consumo en algo «ocasional» (menos de una vez a la semana), la realidad en los hogares es distinta. Las encuestas nutricionales integradas en el estudio revelan que más de la mitad de los niños en edad escolar consumen productos azucarados procesados, incluidas las gominolas, varias veces a la semana.
Además, existe una correlación preocupante: el consumo frecuente de estos productos es notablemente superior en los hogares con menores rentas, lo que cronifica una brecha de salud ligada al nivel socioeconómico.
La «bomba» de azúcar y sus consecuencias inmediatas
Las gominolas y golosinas -llamadas así comúnmente en España- son dulces que suelen contener azúcar, jarabe de glucosa, gelatina, colorantes y saborizantes, con poco o ningún valor nutricional. Su sabor, consistencia y colores brillantes las hacen especialmente atractivas para los niños, pero ese atractivo tiene un coste en salud.
El principal componente de estos dulces es el azúcar libre. La Organización Mundial de la Salud (OMS) es tajante al respecto: el consumo de azúcares libres debe reducirse a menos del 10% de la ingesta calórica total, y lo ideal sería por debajo del 5% para obtener beneficios adicionales para la salud y dejar cubiertas el resto de necesidades nutricionales.
¿Qué riesgos puede implicar su consumo frecuente?
1) Caries dental
El azúcar es la causa principal de caries dental en niños. Cuando las bacterias en la boca descomponen los azúcares, producen ácidos que atacan el esmalte dental y pueden provocar cavidades, dolor y visitas frecuentes al dentista.
Además, según los protocolos de la Asociación Española de Pediatría, los caramelos y gominolas representan un porcentaje importante de los alimentos implicados en atragantamientos no fatales en urgencias pediátricas, especialmente entre niños de 1 a 4 años.
2) Sobrepeso y obesidad
Los alimentos ricos en azúcar añadido y calorías vacías contribuyen al exceso de energía en la dieta infantil, lo que a la larga puede favorecer el desarrollo de sobrepeso y obesidad. En España, más del 36 % de los niños presenta sobrepeso u obesidad, una cifra que se asocia con el aumento del consumo de productos ultraprocesados, incluidos los dulces.
La Organización Mundial de la Salud recuerda que la obesidad en niños y adolescentes está en aumento y que los azúcares libres -como los que aportan las gominolas- deben limitarse en la dieta de los más pequeños para prevenir problemas de salud graves.
3) Hábitos alimentarios y preferencias futuras
Estudios sobre consumo de bebidas y alimentos azucarados sugieren que la exposición temprana a sabores muy dulces puede influir en las preferencias alimentarias de los niños, llevándolos a preferir opciones altas en azúcar y baja densidad nutricional a lo largo de la vida.
Esto puede afectar no solo la salud física, sino también la forma en que los niños perciben la comida saludable frente a los dulces atractivos visual y sensorialmente.
¿Qué puede hacer una familia?
Expertos en nutrición infantil aconsejan que las golosinas se consideren un alimento ocasional y no parte de la dieta habitual de los niños, y que se combinen con actividades de educación alimentaria en casa y en la escuela:
- Ofrecer frutas frescas u opciones dulces naturales como alternativa.
- Controlar la frecuencia y las cantidades de dulces en meriendas y celebraciones.
- Combinar una dieta equilibrada con actividad física diaria.
- Mantener una higiene dental estricta después del consumo de dulces.
Recursos complementarios
- Intake of sweet drinks and sweet treats versus reported and observed caries experience, PubMed.
- Más del 36% de los niños en España tienen obesidad o sobrepeso por el auge de los ultraprocesados, Fundación para la Salud.
- Azúcares en alimentación infantil: ¿en qué debemos fijarnos?, Un Vaso de Ciencia.
