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👉 Fuente: Nature
Un equipo internacional de investigadores ha validado un sistema que combina seguimiento ocular y medición de actividad cerebral para identificar señales tempranas compatibles con trastorno del espectro autista (TEA) antes del primer año de vida, algo que podría transformar la atención temprana infantil.
La detección del trastorno del espectro autista suele producirse actualmente entre los 2 y los 4 años, cuando las diferencias en comunicación social o conducta ya son visibles. Sin embargo, nuevas investigaciones europeas acaban de demostrar que el cerebro muestra señales detectables muchos meses antes.
El hallazgo supone un cambio importante: no se trata de una hipótesis teórica, sino de un modelo validado en estudios clínicos multicéntricos con bebés desde los primeros meses de vida.
Cómo funciona el nuevo sistema de detección temprana
El método combina dos herramientas que permiten observar el desarrollo neurológico sin procedimientos invasivos:
- Seguimiento ocular (eye-tracking), que analiza hacia dónde dirige la mirada el bebé.
- Registro de actividad cerebral mediante técnicas neurofisiológicas seguras.
Los investigadores comprobaron que algunos bebés que posteriormente fueron diagnosticados de TEA mostraban desde muy temprano:
- Menor atención espontánea hacia rostros humanos.
- Diferencias en el procesamiento visual social.
- Patrones específicos de respuesta cerebral ante estímulos sociales.
Estas señales aparecieron antes de los 9 meses, mucho antes de que existan síntomas conductuales claros.
Por qué este descubrimiento puede cambiar la atención temprana
Uno de los mayores retos del autismo es que el diagnóstico llega cuando el desarrollo social y comunicativo ya ha avanzado varios años.
Detectar indicadores fiables durante el primer año permitiría:
- Iniciar estimulación e intervención precoz.
- Apoyar antes a las familias.
- Reducir dificultades posteriores en lenguaje y socialización.
- Adaptar entornos educativos desde etapas muy tempranas.
La evidencia científica acumulada muestra que cuanto antes comienza la intervención, mejores son los resultados evolutivos.
Qué significa esto para las familias
Los investigadores subrayan algo importante: este sistema no pretende diagnosticar autismo en bebés, sino identificar perfiles de riesgo que permitan seguimiento especializado.
En la práctica, podría integrarse en el futuro dentro de revisiones pediátricas o programas de atención temprana, ayudando a detectar necesidades de apoyo antes incluso de la etapa escolar.
Esto abre la puerta a un cambio de enfoque: pasar de esperar a que aparezcan dificultades visibles a anticiparse al desarrollo.
Recursos complementarios
- Early brain development in infants at high risk for autism spectrum disorder, PMC – NIH
- Identification of infants at risk for autism using eye-tracking and EEG measures, European Autism Interventions Consortium.
- I PLAN DE ACCIÓN ESTRATEGIA ESPAÑOLA EN TRASTORNO DEL ESPECTRO DEL AUTISMO 2023-2027, Ministerio de derechos sociales y agenda 2030.
