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La Conselleria de Educación de la Comunidad Valenciana exigirá que los docentes mantengan encendida la cámara durante los cursos de formación online en directo organizados por los centros Cefire. La medida busca verificar la identidad de los participantes y garantizar que realmente están asistiendo y participando en las sesiones formativas.
Qué cambia en la formación del profesorado
La Conselleria de Educación ha aprobado una resolución que obliga a los docentes que participen en formaciones online síncronas a mantener la cámara encendida durante las sesiones. La norma afecta a los cursos, seminarios, jornadas o tutorías que se realizan en tiempo real dentro del sistema de formación del profesorado valenciano gestionado por los Cefire.
La resolución establece que la cámara debe permanecer activa durante el tiempo formativo, de forma similar a lo que ocurriría con la presencia física en un aula. Con ello, la administración pretende reforzar el seguimiento de la actividad formativa y asegurar que las personas inscritas participan realmente en la sesión.
Los objetivos de la nueva norma
Según la administración educativa, el uso obligatorio de la videocámara responde a varios objetivos pedagógicos y organizativos.
Por un lado, permite verificar la identidad de la persona que está conectada, algo relevante cuando se trata de cursos que posteriormente generan certificaciones oficiales de formación docente. También busca favorecer la interacción entre participantes y formadores, algo que a menudo se pierde en las sesiones virtuales.
Además, la resolución indica que mantener la cámara encendida ayuda a garantizar la participación activa del alumnado y a facilitar el seguimiento y evaluación de la actividad formativa.
Cómo debe utilizarse la cámara
El documento especifica que la cámara debe enfocar principalmente el rostro del participante, evitando mostrar elementos innecesarios del entorno doméstico. Para proteger la privacidad, se permitirá utilizar fondos virtuales o fondos desenfocados.
También se aclara que la obligación afecta solo al tiempo estrictamente formativo. Durante pausas o momentos no lectivos no será necesario mantener la cámara activa.
En cambio, el uso permanente del micrófono no podrá exigirse en ningún caso, salvo en momentos concretos de participación o intervención durante la sesión.
Qué pasa si un docente no activa la cámara
La normativa señala que no encender la cámara sin una causa justificada puede tener consecuencias en la certificación del curso. Entre las posibles medidas se incluyen:
- No contabilizar la asistencia a efectos de certificación.
- Limitar el acceso a la sesión formativa.
- Excluir a la persona de la actividad en determinados casos.
Estas medidas pretenden garantizar la integridad del proceso formativo y evitar situaciones en las que los participantes permanezcan conectados sin seguir realmente la sesión.
Excepciones previstas
La resolución contempla algunas excepciones en las que el profesorado podría quedar exento de activar la cámara.
Entre ellas se encuentran problemas técnicos que impidan usar el dispositivo, motivos de salud o situaciones personales relacionadas con la privacidad o el entorno doméstico. En estos casos, los participantes podrán demostrar su participación mediante otros canales como el audio o el chat de la plataforma.
Cuando la cámara no pueda utilizarse de forma continuada, la administración educativa podrá autorizar métodos alternativos de verificación de la asistencia.
Un debate creciente en la formación online
La medida se produce en un contexto en el que la formación virtual se ha consolidado en muchos sistemas educativos tras la pandemia. Las administraciones buscan ahora mecanismos que garanticen la participación real y eviten que las sesiones se conviertan en simples conexiones pasivas.
El equilibrio entre control, participación y privacidad sigue siendo uno de los debates más relevantes en la educación digital.
