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👉 Fuente: Earth
Un estudio reciente sugiere que los niños que comenzaron la escuela durante los confinamientos por la COVID-19 presentan más dificultades de concentración, autocontrol y flexibilidad cognitiva años después. Los investigadores señalan que la falta de interacción social, juego compartido y rutinas escolares durante ese periodo pudo afectar al desarrollo de habilidades clave para el aprendizaje.
Qué descubrieron los investigadores
Un grupo de científicos de varias universidades británicas analizó cómo evolucionaban las funciones ejecutivas en niños pequeños antes y después de la pandemia. Estas habilidades incluyen procesos mentales esenciales como mantener la atención, controlar impulsos, recordar instrucciones o adaptarse a cambios en una tarea.
Para ello siguieron el desarrollo de 139 niños desde aproximadamente los 2,5 hasta los 6,5 años, midiendo sus habilidades cognitivas en distintos momentos. Gracias a que el estudio había comenzado antes de la pandemia, los investigadores pudieron comparar cómo progresaban los niños antes de los confinamientos y cómo lo hicieron después.
Los resultados mostraron que el desarrollo de estas habilidades continuó con la edad, pero avanzó más lentamente en los niños que empezaron la escuela durante los confinamientos.
Por qué la pandemia pudo afectar a estas habilidades
Los investigadores apuntan a varios factores que pudieron influir en esta situación. Durante los confinamientos, muchos niños pasaron largos periodos en casa con menos oportunidades de interactuar con otros niños, seguir rutinas escolares o participar en juegos colectivos.
El primer año de escuela suele ser especialmente importante para aprender normas sociales básicas, seguir instrucciones en grupo y desarrollar la autorregulación. Cuando estas experiencias se reducen, el progreso en habilidades como el autocontrol o la flexibilidad cognitiva puede ralentizarse.
Además, durante ese periodo muchos niños experimentaron cambios importantes en su vida diaria, como más tiempo frente a pantallas, menos actividad física o rutinas menos estructuradas.
Qué son las funciones ejecutivas y por qué son importantes
Las funciones ejecutivas actúan como un sistema de control del cerebro. Permiten a los niños organizar su comportamiento, gestionar emociones y resolver problemas.
Entre las principales habilidades que incluyen se encuentran:
- Memoria de trabajo, que ayuda a recordar instrucciones o información temporalmente.
- Control inhibitorio, que permite frenar impulsos o comportamientos automáticos.
- Flexibilidad cognitiva, que ayuda a cambiar de estrategia o adaptarse a nuevas reglas.
Estas capacidades son especialmente importantes en la infancia porque predicen el rendimiento escolar en lectura, matemáticas y aprendizaje general.
Por este motivo, los investigadores consideran que cualquier interrupción en su desarrollo durante los primeros años de vida merece atención.
Qué pueden hacer las escuelas y las familias
Los autores del estudio señalan que muchos niños pueden recuperar estas habilidades con el tiempo si reciben apoyo adecuado en casa y en la escuela. Actividades que fomenten la interacción social, el juego estructurado y la resolución de problemas pueden ayudar a fortalecer la atención y el autocontrol.
Entre las estrategias que recomiendan especialistas en desarrollo infantil se encuentran:
- Introducir rutinas claras y estables en el aula y en casa.
- Promover juegos cooperativos y actividades de grupo.
- Practicar actividades que requieran seguir reglas o turnos.
- Incorporar ejercicios que desarrollen memoria, planificación y autocontrol.
Con el acompañamiento adecuado, muchos niños pueden reforzar estas habilidades y continuar desarrollándose con normalidad.
Consejos prácticos para familias
- Establecer rutinas diarias claras, especialmente para el sueño, los deberes y el tiempo de ocio.
- Fomentar el juego con otros niños, ya que la interacción social ayuda a practicar el autocontrol y la cooperación.
- Reducir el tiempo excesivo de pantallas y favorecer actividades activas o creativas.
- Jugar a juegos de reglas (cartas, mesa, memoria), que ayudan a entrenar la atención y el control de impulsos.
- Leer juntos y conversar sobre historias, lo que fortalece la atención sostenida y la comprensión.
