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👉 Fuente: La Voz de Galicia
Un estudio internacional en 12 países confirma que las autolesiones en menores y jóvenes están aumentando de forma sostenida, con un impacto especialmente elevado en las chicas adolescentes.
Una tendencia global que preocupa a familias y profesionales
Un análisis de 42 estudios realizados en 12 países de alto nivel económico, con datos de más de 200 millones de menores y jóvenes, muestra un incremento claro de las autolesiones en las últimas dos décadas.
Los datos indican que los casos autoinformados aumentan alrededor de un 2,5 % anual, mientras que las consultas médicas relacionadas con autolesiones crecen cerca de un 3,5 % cada año.
Este aumento no es puntual. Se trata de una tendencia mantenida desde el año 2000, lo que confirma que estamos ante un problema estructural de salud mental en la infancia y adolescencia.
Mayor impacto en chicas y a edades cada vez más tempranas
Uno de los hallazgos más relevantes es la diferencia por género. El crecimiento de las autolesiones es significativamente mayor en chicas jóvenes, con incrementos superiores a los de los chicos.
Además, los profesionales advierten de otro cambio preocupante: la edad de inicio está bajando. Cada vez se detectan casos en niños más pequeños, lo que dificulta la identificación precoz y aumenta el riesgo de cronificación.
Desde la psicología del desarrollo, este dato es clave. Cuanto antes aparecen estas conductas, mayor es el impacto en la regulación emocional, la autoestima y las relaciones sociales.
Qué son las autolesiones y por qué ocurren
Las autolesiones no suicidas consisten en hacerse daño de forma intencionada, como produciéndonos cortes o quemaduras, sin intención de morir.
En muchos casos, funcionan como una forma de gestionar emociones intensas que el menor no sabe expresar o regular. Suelen estar relacionadas con ansiedad, depresión, conflictos familiares, acoso escolar o sensación de soledad.
Aunque no implican intención suicida, sí son un factor de riesgo importante que requiere atención temprana.
El papel de la familia y el entorno
El aumento de las autolesiones no puede entenderse sin el contexto actual.
Factores como la presión social, el uso intensivo de redes, la exigencia académica o la falta de espacios de escucha influyen directamente en el bienestar emocional de los menores.
En este escenario, la familia tiene un papel fundamental como primer entorno de detección y apoyo.
Algunas señales de alerta que conviene observar:
- Cambios bruscos de comportamiento.
- Aislamiento o rechazo social.
- Uso constante de ropa para ocultar el cuerpo.
- Irritabilidad o tristeza persistente.
Detectar a tiempo permite intervenir antes de que la conducta se consolide.
Prevención: educar en emociones desde la infancia
Los expertos coinciden en que la clave no está solo en intervenir, sino en prevenir.
Esto implica incorporar la educación emocional desde edades tempranas, tanto en casa como en la escuela.
Algunas estrategias útiles y muy sencillas son:
- Fomentar la expresión emocional sin juicio.
- Crear espacios de comunicación diaria.
- Validar las emociones del menor.
- Pedir ayuda profesional ante señales de alerta.
La evidencia muestra que los menores con habilidades emocionales desarrolladas tienen menor riesgo de recurrir a conductas autolesivas.
Recursos complementarios
- Long-Term Trends in Pediatric Self-Injury in High-Income CountriesA Systematic Review and Meta-Analysis, JAMA Pediatrics.
- Autolesiones y suicidio en adolescentes, Asociación Española de Pediatría.
- Plan de salud mental 2025-2027, https://www.sanidad.gob.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/saludMental.htm Ministerio de Sanidad.
- Mental health and adolescents, Organización Mundial de la Salud.
