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👉 Fuente: El País
Japón da un paso histórico al permitir la custodia compartida tras el divorcio, una medida que busca equilibrar derechos parentales pero que también genera inquietud entre parte de la población.
Un cambio histórico en el modelo familiar japonés
Japón ha aprobado una reforma legal que permitirá, por primera vez, la custodia compartida tras el divorcio. Hasta ahora, el sistema legal japonés establecía que uno de los progenitores -habitualmente la madre- asumía la custodia exclusiva del menor.
Este cambio supone una transformación profunda en la forma de entender la familia tras la separación. La nueva normativa abre la puerta a que ambos progenitores mantengan responsabilidades legales y presencia activa en la vida del niño.
Desde el punto de vista jurídico, se trata de una adaptación a modelos más comunes en otros países desarrollados, donde la corresponsabilidad parental es una tendencia consolidada.
Qué implica la custodia compartida para los niños
La custodia compartida no es solo una cuestión legal. Tiene implicaciones directas en el desarrollo infantil.
Desde la psicología evolutiva, mantener el vínculo con ambos progenitores puede favorecer:
- La estabilidad emocional.
- La construcción de la identidad.
- El desarrollo social y afectivo.
Sin embargo, estos beneficios dependen de un factor clave: la calidad de la relación entre los adultos.
Cuando existe conflicto elevado entre progenitores, la custodia compartida puede generar inseguridad, estrés y dificultades de adaptación en los menores.
El origen del debate: protección vs corresponsabilidad
La reforma ha generado división en la sociedad japonesa.
Por un lado, se interpreta como un avance en igualdad y corresponsabilidad parental. Permite que ambos progenitores participen activamente en la crianza tras el divorcio.
Por otro, asociaciones y colectivos han mostrado preocupación, especialmente en casos de violencia o relaciones conflictivas. Temen que la custodia compartida pueda no proteger adecuadamente a madres e hijos en determinadas situaciones.
Este debate no es exclusivo de Japón. También está presente en otros países, donde la clave no está tanto en el modelo en sí, sino en cómo se aplica y en qué condiciones.
Más allá de la ley: el interés superior del menor
En el ámbito jurídico internacional, organismos como Naciones Unidas establecen que cualquier decisión relacionada con menores debe basarse en el interés superior del niño.
Esto implica que no existe una solución única válida para todos los casos. La custodia compartida puede ser beneficiosa en muchos contextos, pero requiere evaluación individual, teniendo en cuenta factores como:
- La relación entre progenitores.
- La estabilidad del entorno.
- Las necesidades emocionales del menor.
Una tendencia global con matices
El movimiento hacia modelos de corresponsabilidad parental es creciente a nivel internacional. Sin embargo, su implementación no está exenta de retos.
El caso de Japón pone sobre la mesa una cuestión clave: no basta con cambiar la ley, es necesario acompañar el cambio con recursos, evaluación y protección efectiva para las familias.
En el ámbito de la crianza y la educación, esto se traduce en la necesidad de entender que el bienestar infantil depende menos del modelo legal y más de la calidad del entorno en el que el niño crece.
Recursos complementarios
- Children and Divorce, American Academy of Child and Adolescent Psychiatry.
- La custodia compartida: los estudios científicos (I), Tribu Femenina.
- Guía APA sobre evaluaciones de custodia infantil, Consejo General de la Psicología de España.
