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👉 Fuente: BBC Science Focus
Tener un solo hijo ya no es una excepción. En Europa, Estados Unidos y varios países asiáticos, cada vez más familias optan por no ampliar la familia debido al coste económico, el agotamiento parental y los nuevos modelos de crianza. Los expertos hablan ya de un cambio profundo en la forma de entender la maternidad y la paternidad.
Una transformación familiar que ya se observa en muchos países
La llamada tendencia “one and done”, expresión utilizada para describir a quienes deciden tener un único hijo, está creciendo en distintos lugares del mundo.
En Reino Unido, por ejemplo, cerca del 44% de las familias tienen un solo hijo. En la Unión Europea, casi la mitad de las familias con hijos ya se encuentran en esta situación.
También se está observando en países como Japón, Corea del Sur, Italia o Estados Unidos, donde la natalidad continúa bajando y las familias son cada vez más pequeñas.
Los expertos señalan que no se trata únicamente de una cuestión económica. Detrás de esta decisión aparecen factores sociales, emocionales y culturales.
El coste de criar hijos pesa cada vez más
Uno de los motivos más repetidos entre las familias es el impacto económico de la crianza.
La vivienda, las escuelas infantiles, las actividades extraescolares o la conciliación laboral hacen que muchas parejas consideren difícil asumir más de un hijo.
A esto se suma una crianza cada vez más intensa y exigente. Algunos especialistas hablan incluso de “parentalidad de alto rendimiento”, donde muchos padres sienten presión constante por hacerlo todo bien.
Según distintos análisis recientes, muchas familias prefieren concentrar tiempo, energía y recursos en un único hijo para evitar un agotamiento mayor.
Cambia la idea tradicional de familia
Durante décadas, el modelo familiar más extendido era el de dos o más hijos. Sin embargo, esa imagen está cambiando rápidamente.
La maternidad tardía, la inestabilidad laboral, las dificultades de acceso a la vivienda y la búsqueda de mayor equilibrio emocional están transformando las decisiones familiares.
En algunos casos, también influye el deseo de preservar tiempo personal, estabilidad mental o proyectos profesionales.
Además, varios estudios recientes desmontan algunos mitos tradicionales sobre los hijos únicos. La investigación actual señala que los niños sin hermanos no presentan necesariamente más problemas sociales o emocionales que otros menores.
Desde la psicología infantil, lo importante no es el número de hermanos, sino factores como:
- La calidad del vínculo familiar.
- La estabilidad emocional del hogar.
- El acompañamiento afectivo.
- Las oportunidades de socialización.
Una decisión que también refleja el agotamiento parental
La tendencia coincide con el aumento del llamado burnout parental o agotamiento en la crianza.
Muchos padres expresan sentirse desbordados por las exigencias actuales relacionadas con educación, conciliación y presión social.
En redes sociales y foros especializados, numerosas familias explican que tener un solo hijo les permite reducir estrés y mantener una mejor salud mental.
Este fenómeno está abriendo nuevos debates sobre conciliación, apoyo institucional y expectativas sociales hacia la maternidad y la paternidad.
