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Durante el trabajo de parto es muy común que, de una u otra manera, nos terminen dando puntos. Hay ocasiones en los que son un par contados y otras que requieren de un excelente trabajo a la hora de coser pero que, definitivamente, se hacen notar. También se dan ocasiones en las que, por suerte para la mamá, no son necesarios.
Pero, no nos engañemos, la inmensa mayoría hemos pasado por ello, y duele. El dolor de los puntos no es que sea exagerado de por sí pero, claro, si lo sumamos a la ya desagradable situación de postparto, nos encantaría poder reducirlo o eliminarlo, ¿verdad?
¿Cuándo y por qué nos ponen puntos en el parto?
Primeramente, veamos en qué casos se ponen puntos en un parto.
- Desgarro perineal. El esfuerzo, una vagina poco o mal dilatada y/o un bebé mediano o grande son factores que pueden desencadenar un desgarro inmediatamente debajo de la apertura de la vulva que posibilita la expulsión del niño.
- Episiotomía. Se trata de una incisión controlada que se realiza con bisturí para evitar, precisamente, que se produzca un desgarro. La episiotomía está controlada y es más fácil de coser y curar.
- Microdesgarros. Son rasguños de pocos milímetros que se pueden dar en toda la mucosa de la vagina, al empujar y/o por falta de lubricación.
En los tres casos lo común es poner puntos, que no es otra cosa más que suturar estas heridas para acelerar la recuperación de la zona vaginoperineal y evitar infecciones y otros problemas. Sólo en el último caso, y siempre que los profesionales den el visto bueno, puedes elegir no coserte.

Cómo reducir el dolor de los puntos de manera eficaz (y realista)
De los dos contras. por decirlo de alguna manera, que tienen los puntos (posible cicatriz y dolor), este último será el que pueda llegar a preocuparnos y, sin duda, el primero con el que nos toparemos.
Antes de recibir el alta en el hospital ya te habrán explicado que puedes tomar algo de medicación para reducir los dolores, tanto de los puntos como los del canal vaginal o de espalda como jaquecas y otros. Sin embargo, hay otras cositas, quizás incluso más efectivas, que también podemos (y debemos) hacer para que el postparto sea menos doloroso al respecto.
Fármacos o medicamentos para que no duelan los puntos
Para reducir el dolor de los puntos lo más efectivo es un buen analgésico, si bien, los antipiréticos y los antiinflamatorios también pueden ser una buena opción según el caso. Los medicamentos más comunes que tomamos para quitar el dolor son:
- Paracetamol. Es el analgésico más utilizado para dolores de grado leve a medio y, sobre todo, temporales. No será el que mejor te funcione si te duelen los puntos una barbaridad pero sí es el que mejor sienta al cuerpo y el más compatible con otros medicamentos. También tiene cierto efecto frente a estados febriles. Algunos nombres comerciales son Apiredol, Apiretal, Termalgin o Antidol.
- Ácido acetilsalicílico. Es un combinado de analgésico, antiinflamatorio y antipirético, por lo que podría ser una opción ideal para tratar los puntos infectados o heridas demasiado grandes y difíciles. Sin embargo, tras el parto no se recomienda tomarlo porque diluye el sangrado, y, créeme, bastante sangre vas a ver estos días. En cuanto a la lactancia, es perfectamente compatible. El nombre comercial más famoso es Aspirina, pero también se vende como Sedergine, Cordiasp, Aspidrox o Calmantina.
- Ibuprofeno. Es un medicamento de doble actuación: antiinflamatorio y analgésico. Esto es, reduce bastante bien el dolor general y, además, también alivia al reducir la inflamación de la zona. Puede resultar agresivo para el estómago, de manera que no se aconseja su uso continuado o, de pleno, si tienes problemas gástricos o te has hecho algún tipo de cirugía relacionada. Lo encontrarás como Espididol, Espidifen, Pirexin, Nurofen o Nodolfen entre muchos otros.
- Dexketoprofeno. Es un analgésico antiinflamatorio no esteroideo, como el ibuprofeno, pero con mayor efectividad en diversos tipos de dolores. Al igual que este, es también antiinflamatorio. Además, también tiene efecto antipirético, lo cual lo convierte en una excelente opción si sigues teniendo fiebre después del alta (es difícil pero puede ocurrir) o si te sube porque se te hayan infectado los puntos. Aunque puede funcionar bien para los puntos, como mejor efecto muestra es al usarse en traumas como torceduras. Lo ves en farmacia como Dekendol, Adolquir, Enandol o, el más famoso, Enantyum.
- Naproxeno. Ojo porque aunque suene parecido al anterior, el naproxeno NO debe tomarse durante la lactancia, al igual que también te lo habrán prohibido en los meses de embarazo. En farmacia lo encuentras como Lundiran, Naprosyn o Antalgin.
- Ketorolaco. Ídem que el anterior. Lo conocemos como Dolgenal, Mavidol o Toradol.
- Metamizol. Es un fármaco analgésico y antipirético muy efectivo. Esto significa que reduce significativamente el dolor en general y el malestar que puedas tener, de nuevo, si por infección tienes unas décimas de fiebre. No es antiinflamatorio, por lo que el dolor derivado de la inflamación vaginoperineal no disminuye.
- Tramadol. Es un opiáceo potente que no ha presentado, por el momento, efectos secundarios respecto a la lactancia (aunque el 0.1% dela dosis ingerida pasa a la leche materna). Esto no significa que sea seguro su uso sino que no se ha podido comprobar que resulte negativo para el bebé. Antes de tomarlo deberías consultar a un especialista y, por supuesto, considerarlo exclusivamente si el dolor es muy agudo. En farmacia lo tienes como Aleviare, Acema, Conzip, Zypram o Adolonta.
- Fentanilo. Los estudios se contradicen, presentando resultados seguros en la mayoría de casos pero habiendo otros en los que se indica interrupción de la lactancia durante 24 horas tras la ingesta de este opioide. De nuevo, intenta evitar este tipo de fármaco y, en todo caso, tómalo sólo con el consentimiento de tu médico.
| SEGURO | SEGÚN CASO y PREVIA CONSULTA | DESACONSEJADO |
| Paracetamol | Ácido acetilsalicílico | Naproxeno |
| Ibuprofeno | Tramadol | Ketorolaco |
| Dexketoprofeno | Fentanilo | |
| Metamizol |
Por otro lado, puedes recurrir a las cremas anestésicas. Por supuesto, es algo que debe considerar y prescribir tu médico.
Buenas prácticas para reducir el dolor de los puntos
Tras el parto, como en cualquier otra circunstancia en la que nos den puntos, salvo que te digan lo contrario, tendrás que considerar unos sencillos cuidados. Con ellos no sólo se curarán antes sino que evitarás infecciones y más dolor e incomodidad.
Es normal sentir dolor en la zona de los puntos tras el parto, como también lo notarás en otras muchas zonas como pelvis, espalda, canal vaginal… Incluso es posible que te duela el cuello o la cabeza de manera secundaria (mala posición al dormir, agobio, insomnio…).
¿Qué podemos hacer ante esta situación que sea sano, eficaz y cómodo?
- Cuida los puntos tal y como te han dicho, ni más ni menos. Lava aplicando jabón neutro, una vez al día; debe ser suficiente.

- Debes tener siempre las manos limpias a la hora de lavarte y también cuando te quites y pongas la ropa..
- Mantén la zona seca. Si necesitas lavarte más a menudo porque sangras mucho o tras hacer de vientre, usa solamente agua y sécate al cien por cien. Cambia los baños por duchas y que sean lo más rápidas posible.
- El secado será siempre a toques, con un paño suave. Debes incidir para retirar toda la humedad pero nunca apretar ni, mucho menos, arrastrar.
- Obviamente, no te toques las costuras nada más que cuanto te hagas los cuidados de los puntos.
- Evita, en la medida de lo posible, llevar prendas en la región perineal. Una compresa de día con su «media» o, directamente, un pañal para adulto serán más que suficiente para el sangrado.
- Las compresas, si son desechables, serán de celulosa certificada. Si usas reutilizables, deberás, igualmente, cambiarlas cada pocas horas y asegurarte de que están perfectamente limpias secas antes de ponértelas de nuevo.
- Cuando uses ropa interior, apuesta por el algodón y no la lleves ajustada.

- Los vestidos y camisones sueltos serán tus mejores aliados. Permiten el acceso rápido a la zona, no oprimen ni dan calor y muchos cuentan con abotonadura en todo el pecho para poder amamantar. No quitan el dolor pero sí evitan que se multiplique.
- Cambia de postura, evitando estar mucho tiempo sentada. Esto produce tensión en la zona, con lo que el dolor se vuelve acumulativo.
- Aplica frío o calor. Usa compresas frías o hielo envuelto en una toalla higienizada (cuando hay inflamación) o bien un saco de semillas, manta eléctrica o similar, siempre con una protección. Retira a los 10 minutos como máximo.
- El hamamelis no te quitará el dolor pero sirve para que la sangre no se quede, seca, pegada a los puntos, lo cual hace más difícil y dolorosa la limpieza.
- Descansa y no te esfuerces. El agotamiento produce estrés y este se refleja físicamente. Por otro lado, cualquier esfuerzo físico retrasa la curación y, si es fuerte, produce más dolor.
- En cuanto a los esfuerzos, si tienes estreñimiento, usa laxantes suaves y evita alimentos que constriñan. También deberás adquirir consciencia sobre los movimientos que haces para proteger la zona, por ejemplo, cuando te agaches, al levantare dela cama, etc. Todo esto te lo dirán antes de abandonar el hospital pero, de no ser el caso, pregunta.
- Evita el movimiento y los esfuerzos innecesarios. En casa, dedica tiempo a hacer cualquier cosa. No hagas deporte los primeros días tras el parto y, cuando comiences, opta por ejercicios adecuados a la situación. Tampoco practiques sexo hasta que se curen los puntos.
- Hazte amiga de Kegel. Los ejercicios de Kegel no sólo son útiles para dar a luz. También son ideales para recuperar la tonicidad de la zona, lo cual ayudará a que la carne «esté viva», circule la sangre correctamente y se suture la herida con mayor facilidad. Además, son esenciales para tratar la incontinencia, que también suele aparecer, aunque sea de manera temporal, después de dar a luz.

Siguiendo estos consejos los puntos deberían dolerte poco y curarse sin problema y a tiempo, lo cual ocurre entre 3 y 5 semanas tras la sutura.
Preguntas frecuentes sobre los puntos
Por último, quisiera dejarte una serie de preguntas habituales que se hacen las mamis tras dar a luz y en relación a la herida. Te servirán para saber si estás curando normalmente, si es necesario que acudas a consulta (ya sé que es un fastidio ir recién parida, mejor evitarlo si sabemos que no es necesario), etc.
Conclusión
Aunque el dolor de los puntos puede no ser demasiado (todo depende del umbral de dolor que tengamos cada una), lo cierto es que en ocasiones sí resulta un factor que condiciona nuestra vida.
Por ello, siempre es mejor evitar las incomodidades y, sobre todo, las posibles complicaciones. Ten muy presente las consideraciones que hemos ido comentando de cara a cuidar la zona una vez estés en casa para que te encuentres lo mejor posible y puedas disfrutar, tanto como sea posible, de la maternidad desde el minuto 1.
