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¿Notas que a tu hijo le cuesta pronunciar ciertos sonidos? ¿Se traba con la «R» o la «S»? A veces, el problema no es que no sepa hablar, sino que los músculos de su boca necesitan un poco de «gimnasia». Aquí es donde entra el Baúl del Buf. ¿Has escuchado que se puede hacer burbujas para estimular el lenguaje? ¡Te lo cuento todo!
Lejos de ser una terapia aburrida, es uno de los recursos más divertidos y efectivos que utilizan los logopedas (y que tú puedes usar en casa) para estimular el lenguaje a partir del soplo, consiguiendo mejorar la pronunciación y el control de la respiración mediante el juego.
Hoy te explico qué es, por qué funciona y cómo montar el baúl del buf en tu casa por mucho menos de lo que crees.
¿Por qué mi hijo necesita entrenar el soplo?
Es posible que te preguntes: «¿Qué tiene que ver soplar con hablar?». La respuesta es sencilla: todo. El habla no es más que aire modelado por nuestras cuerdas vocales, lengua y labios. Para articular correctamente los fonemas, los niños necesitan un buen dominio de la respiración y una musculatura oral tonificada.
Muchos casos de dificultades de pronunciación o dislalias funcionales no se deben a problemas cognitivos, sino a una falta de control en la salida del aire o a una debilidad en los órganos fonoarticulatorios (labios, lengua, paladar).
Esto no significa, tampoco, que tu hijo sufra de algún trastorno del lenguaje (¿has consultado ya las etapas y desarrollo del lenguaje infantil?); ¡puede que solo necesite un poco de práctica para arrancar!

La relación entre la respiración, el soplo y las dificultades de pronunciación infantil
Imagina que la boca de tu nene es como un instrumento de viento. Para que suene bien no basta con poner los dedos en el lugar correcto (posición de la lengua). También hace falta que el aire salga con la fuerza y la dirección adecuadas.
En este contexto, los ejercicios de soplo y respiración son fundamentales porque trabajan tres pilares básicos para hablar claro:
- La cantidad y calidad del aire. Ayudan al niño a controlar cuánto aire expulsa y cómo lo hace.
- El control muscular (praxias). Al soplar de diferentes formas (fuerte, suave, corto, largo), se fortalecen los labios y las mejillas, mejorando el tono muscular en la boca.
- La funcionalidad del paladar. El soplo ayuda a ejercitar el velo del paladar, esencial para evitar fugas de aire (voz nasal) y mejorar la resonancia.
¡En resumen! Entrenar el soplo es preparar el «instrumento» para que, cuando el niño quiera hablar, su boca esté lista para emitir los sonidos con claridad y sin esfuerzo.
Qué es el Baúl del Buf y para qué sirve en logopedia
Si buscas en Google «recursos de intervención logopédica«, vas a dar con cantidad de recursos actuales, que son tendencia y/o forman parte de una moda (más o menos) pasajera.
Hay todo tipo de ejercicios de gimnasia para la boca y la lengua, praxias bucofonatorias divertidas y más o menos originales y atractivas para los peques… Pero el Baúl del buf es otra cosa: un clásico indiscutible.
Es el recurso estrella en las aulas de infantil y gabinetes de logopedia por su capacidad única de transformar ejercicios repetitivos en un juego irresistible. Así, hablamos de una de las estrategias más populares y efectivas para sistematizar el entrenamiento del soplo. Agrupa herramientas dispersas en una rutina divertida que los niños piden repetir una y otra vez, contando con opciones para trabajar la respiración, la tonicidad y la conciencia corporal a diferentes intensidades y velocidades.

Se trata de un contenedor (una caja de zapatos, un cofre de madera, una bolsa de tela bonita) que recopila diversos objetos y juguetes diseñados específicamente para realizar ejercicios de soplo. No es un juguete; es un recurso que se crea y se personaliza.
Su gran poder reside en la psicología infantil: transforma una terapia de lenguaje repetitiva en un juego emocionante. Para un niño, sentarse a «hacer ejercicios de boca» puede ser aburrido, pero «abrir el cofre del tesoro para ver qué hay dentro» es una aventura.
Beneficios de trabajar la tonicidad muscular y las praxias bucofonatorias
Ya te han hablado de las praxias, ¿verdad? Aunque suena a palabra médica complicada, no son más que movimientos organizados de mayor o menor dificultad que se hacen con los labios, la lengua, la mandíbula y el velo del paladar.
El Baúl del Buf es la herramienta perfecta para realizar praxias bucofonatorias divertidas. Piensa en ello como un «gimnasio» para la cara. Al igual que un atleta entrena sus piernas para correr mejor, el niño necesita entrenar su aparato fonoarticulador para hablar mejor.
El uso regular de este baúl aporta beneficios directos:
- Mejora la articulación. Al fortalecer los labios y la lengua, el niño gana agilidad para pronunciar fonemas que requieren vibración o fuerza (como la R) o precisión (como la S o la F).
- Aumenta la capacidad pulmonar. Ayuda a automatizar el patrón respiratorio correcto (inspirar por la nariz, espirar por la boca), vital para la fluidez del habla y para evitar fatiga al conversar.
- Control del babeo y deglución. Al mejorar la tonicidad muscular de la zona oral, ayuda a que los niños que suelen tener la boca abierta aprendan a cerrarla (sellado labial) y traguen mejor.
- Relajación y calma. El soplo controlado tiene un efecto relajante sobre el sistema nervioso, ayudando a niños muy movidos a centrar su atención.
Otros beneficios del Baúl del Puf que no se relacionan con el trabajo de las praxias y la puesta a punto del tono
Tener este pequeño-gran recurso de logopedia en casa te asegura, además:
- Que tu hijo practique sus ejercicios sin despistes.
- Adiós a la improvisación (y a la pereza) Para los padres, la mitad de la batalla es preparar la actividad. Si tienes que buscar una pajita en la cocina, un globo en el cajón y un algodón en el baño, es probable que te dé pereza y lo dejes para mañana. El Baúl del Buf elimina la fricción: coger la caja y jugar. Al simplificar la logística, garantizas la constancia, que es el verdadero secreto del éxito.
- Por este motivo, es la excusa perfecta para que no os saltéis ninguna sesión. Esto resulta esencial para que los avances sean óptimos y, el entrenamiento, lo más natural posible.
- También ayuda a que interiorice rutinas y cree hábitos verdaderos (uno de los grandes objetivos base de la educación infantil).
- Potencia la autonomía y la toma de decisiones Al tener su propio «kit», el niño deja de ser un sujeto pasivo que recibe una terapia. El baúl es suyo. Puedes dejarle elegir: «¿Por cuál empezamos hoy? ¿El silbato o las plumas?». Esto le da sensación de control y aumenta su disposición a cooperar.
- Otro beneficio del Baúl del Puf es que enseña orden y cuidado del material. El ritual es sagrado: el baúl se abre al empezar y, por supuesto, se debe cerrar al terminar. Esto introduce una norma clara: «Para sacar un juguete nuevo, hay que guardar el anterior en la caja». Sin darse cuenta, el niño está trabajando funciones ejecutivas básicas: organización, clasificación y respeto por sus herramientas de juego. Si todo tiene, además, un lugar establecido muy visual (orden atractivo y sencillo), favorecerá que lo consiga con mayor facilidad y alegría (seguro que ya sabes que a los niños no les encanta, precisamente, guardare sus cosas).
- Entrenamiento de la motricidad fina. Soplar no es lo único que hace. Para soplar una bolita de papel, primero tiene que hacerla con sus dedos (pinza). Para usar un pompero, tiene que desenroscarlo y sostener el palito con pulso firme. El manejo de estos objetos pequeños es un excelente trabajo de coordinación óculo-manual.
- Tolerancia a la frustración. A veces la burbuja explota antes de tiempo. A veces el molinillo no gira porque no soplamos con fuerza (o lo hace muy lento, o demasiado rápido). En el contexto seguro del juego, el niño aprende que el error es parte del proceso. Aprende a intentarlo de nuevo sin enfadarse, una habilidad emocional vital para su futuro aprendizaje escolar.
- Crea un momento de conexión exclusiva, algo parecido a un ritual. Al sacar el baúl, el niño entiende que es vuestro momento. No hay pantallas ni prisas. Esos 10 minutos de atención plena fortalecen el vínculo afectivo, y, sin duda, un niño que se siente conectado emocionalmente está mucho más abierto al aprendizaje

Descarga aquí este póster de beneficios del baúl con juegos para soplar 👇
¿Qué te parece? Le damos la oportunidad, ¿no? ¡Vamos a montar vuestro Baúl del puf!
Materiales del Baúl del Buf: Cómo montar tu cofre de estimulación del lenguaje
Crear esta herramienta en casa es más sencillo (y económico) de lo que piensas. No necesitas juguetes tecnológicos, caros ni la última novedad o moda impuesta. La esencia es una selección estratégica de objetos cotidianos.
Vamos a ver qué incluir en tu caja para asegurarte de que trabajas todas las dimensiones del habla. Aquí tienes la lista de materiales para el soplo para convertir una simple caja de zapatos en un potente generador de palabras. Pero, por supuesto y como siempre digo, puedes tirar de inventiva y escoger otros recursos de logopedia baratos que le gusten a tu peque.
Objetos cotidianos y económicos para montar tu propio kit de soplo lúdico
Probablemente ya tengas muchos materiales para soplar por casa. El secreto es ponerlos todos juntos en la «caja mágica» y sacarlas solo en el momento de jugar, para mantener el interés.
¡Ah! No te asustes. Porque, sí, son muchos, ¡pero no tienes que comprarlos todos! Yo te los dejo todos y, conforme vayas leyendo las actividades de logopedia con soplo, ¡tú elijes!
Elementos para soplar o mover (proyectiles y fluidos)
- Bolas de algodón
- Pompones de colores
- Papel (folios, papel de seda, cuadraditos recortados, gusanitos de papel)
- Cartulinas de colores
- Plumas
- Pompero de jabón
- Pintura aguada o acuarela
- Pelotas de ping-pong
- Agua
- Barquitos (hechos de papel, cáscaras de nuez o tapones de corcho)
- Objetos ligeros
Herramientas para dirigir el aire
- Pajitas
- Matasuegras
- Molinillos de viento
- Silbato
Recipientes y superficies
- Vasos (de plástico, desechables, de cristal, de papel)
- Botellas
- Recipientes (cuencos o boles)
- Bandeja grande
- Espejo
Materiales de construcción y auxiliares
- Libros (para hacer topes o porterías)
- Cinta de carrocero
- Aros
- Velas
- Crema corporal
- Piezas de construcción encajables
- Plastilina
- Jabón líquido
- Hilo o cuerda
- Muñeco
Como contenedor
Según lo creativos que estéis y el presupuesto, puedes, desde comprar un baúl, literal, de tamaño mediano, tipo cofre, hasta reciclar cualquier caja. Puedes, de hecho, dedicar un rato con el peque para diseñarla juntos.
Metodología: Cómo trabajar el soplo en casa correctamente
- Lo que deben saber. Antes de que un niño disfrute del baúl del puf debe conocer en qué se diferencian los conceptos de aspirar, espirar y soplar. Además, tendrá que controlar la intensidad y la dirección del soplo.
- El previo. Aunque el baúl es una joya en sí mismo, para poder sacar todo el jugo a los juegos de soplar para niños que contiene, lo ideal es comenzar haciendo unas actividades de respiración abdominal muy básicas y sencillas. Con inspirar por la nariz, hinchar el estómago y expulsar el aire por la boca conscientemente es suficiente. De este modo, la capacidad y el aguante del peque aumentarán.
- El enfoque. Si vais a usar el baúl, simplemente, como recurso preventivo y de desarrollo temprano, deja que tu hijo escoja qué actividades para soplar practicar cada día. Aunque cuente con opciones que trabajan diferentes aspectos, con un enfoque de prevención y normodesarrollo, no es necesario forzar el juego.
- Su duración. La estimulación del lenguaje oral en casa también tiene sus precauciones. Una de ellas es el tiempo. El niño debe hacer sesiones cortitas, disfrutando de las actividades un máximo de 4 minutos. El motivo es la posibilidad de que se den dolores de cabeza o mareos.
Claves para controlar la intensidad y dirección del aire jugando
Una vez que el niño sabe coger aire por la nariz y soltarlo por la boca, el siguiente reto es que el aire obedezca a su cerebro. Muchos niños solo tienen un «botón» de encendido (soplar a máxima potencia), pero el habla requiere matices.
Aquí tienes cómo trabajar esas dos dimensiones clave del habla jugando.
Control de la intensidad (fuerza)
Para que el niño entienda la diferencia sin explicaciones teóricas, usamos personajes:
- El soplo del lobo (fuerte). «¡Hay que derribar la casa de los cerditos!». Usaremos este soplo para objetos pesados y/o duros (matasuegras, inflar globos, mover un cochecito de juguete). El objetivo es vaciar los pulmones con potencia explosiva.
- El soplo de hada o mariposa (suave). «¡Que la pluma vuele, pero que no toque el techo!». Aquí el reto es la contención. El niño debe soltar el aire despacito y secuenciado para mantener una pluma en el aire o mover una bola de algodón sin que salga disparada. ¡Truco! Dile que imagine que está soplando una vela y que quieres que la llama que baile, pero no que se apague.
Control de la dirección (puntería)
De nada sirve la fuerza si el aire se escapa por las comisuras de los labios (fugas). Para articular bien, necesitamos un flujo de aire centralizado.
- El canalizador mágico (La pajita). Si al niño se le escapa el aire por los lados, la pajita es el mejor entrenador. Al obligar a cerrar los labios alrededor de un tubo estrecho, el cerebro aprende automáticamente a dirigir el flujo hacia el centro.
- La prueba del dedo. Pon su dedo índice mojado frente a su boca y pídele que le dé al «blanco». Debe notar el frío solo en un punto concreto, no en todo el dedo.
5 actividades y juegos de soplo divertidos para mejorar el habla
¡Te propongo 5 juegos dinámicos, vistosos y, sin duda, fuera de lo cotidiano para que tus peques comiencen a practicar el soplo hoy mismo!
El partido de fútbol de algodón

Crea una portería en cada extremo de una mesa (puedes usar un vaso volcado, un par de libros o, simplemente, delimitarla con cinta de carrocero). Con una pajita, cada uno debe soplar una bola de algodón intentando marcar gol en el campo contrario.
- ¿Qué trabaja? Trabaja la dirección del aire y la fuerza sostenida.
- Edad. +3 años. A esta edad ya suelen controlar el soplo a través de un instrumento (pajita) sin morderla y entienden la dinámica básica de «meter gol». Antes de los 3 años, es posible que solo soplen sin dirección fija.
La carrera de orugas (o lo que se te ocurra)
Haz gusanitos de papel o usa pompones de colores o bolas de algodón. Haced una carrera en el suelo soplando (sin pajita, directamente con la boca) para ver cuál llega antes a la meta.

- ¿Qué trabaja? La potencia del flujo del aire o la capacidad de inspirar y espirar de manera rápida y coordinada, según la estrategia que siga el niño.
- Edad. +3 años. El soplado libre (sin pajita) suele consolidarse hacia los 2-3 años (como soplar velas).
¡Versión pro! Conforme el niño vaya controlando,diseña un recorrido algo más difícil. La idea es que no sólo debamos soplar en línea recta ni desparramando el aire sino que nos esforcemos un poco más para mantenernos dentro del circuito.
Edad. +5. La adición de circuitos requiere una planificación y control de la fuerza que encaja mejor a partir de los 5 años (o bien entrados los 4 como poco).
¡Pluma voladora!
Lanzad una pluma al aire. El objetivo es mantenerla volando el mayor tiempo posible solo soplando hacia arriba, sin tocarla con las manos.
- ¿Qué trabaja? Mejora la capacidad pulmonar y los reflejos.
- Edad. +4 años. Requiere coordinación ojo-cuerpo y una capacidad pulmonar mayor para lanzar el aire hacia arriba con fuerza sostenida. Los niños más pequeños (2-3 años) disfrutarán viéndola caer, pero difícilmente podrán mantenerla en el aire ellos mismos.
El domador de burbujas
Comenzad por hacer pompas de jabón para ir practicando. La segunda parte del ejercicio será intentar mantener una burbuja en el aire soplando muy suavemente desde debajo de ella para que no toque el suelo (como con la pluma), o intentad «encestarla» dentro de un aro.

- ¿Qué trabaja? El control de la respiración, la coordinación motora, la precisión y la paciencia.
- Edad. +4 años. Soplar burbujas (hacerlas) se logra hacia los 2.5 – 3 años, pero mantenerlas o guiarlas requiere un soplo suave y controlado (modulación de fuerza). Los niños más pequeños tienden a soplar demasiado fuerte (explotándola) o a querer tocarla con las manos, con lo que la aventura termina rápido.
Pintura soplada
Esta propuesta me encanta, y entraría dentro de «manualidades para trabajar el soplo».
Pon una gota de pintura aguada o acuarela en un papel. Con una pajita, el niño debe soplar sobre la gota para que la pintura se expanda.
Para los más peques, simplemente trabajad sobre una superficie en blanco. Para los mayores, puedes colocar las gotas de manera estratégica sobre una base ya diseñada por ti. Por ejemplo, puedes dibujar troncos y ramas y colocar gotas de pintura verde para que el peque, soplando, cree el follaje; ¡Arte y logopedia en uno!
- ¿Qué trabaja? El control de la intensidad y direccionalidad del soplo, la capacidad respiratoria y la musculatura orofacial.
- Edad. +4-5 años. Aunque motrizmente podrían hacerlo antes, se recomienda esperar a que distingan perfectamente entre «soplar» y «aspirar».

¡Versión «para peques»! La recomendación de edad viene porque, cuando se usan pajitas, la tendencia del niño es de aspirar y, obviamente, con pintura en el otro extremo, puede ser peligroso. Sin embargo, un niño de menos de 4 años podrá soplar pintura sin pajita, acercándose a la superficie y soplando desde muy cerca.
Otras actividades para mejorar el habla soplando (por edad)
Te he querido dejar un top 5 incluyendo las que me gustan y un poco de variación. Sin embargo, hay muchísimas opciones. Tenlas todas en cuenta a la hora de diseñar el baúl; así podréis ir variando los ejercicios de soplo en cada sesión ¡Y TODAS SERÁN ÚNICAS!
Cómo enseñar a soplar: Ejercicios de estimulación del lenguaje infantil (0 a 3 años)
Para los niños menores de 3 años, verás que el enfoque cambia totalmente. A esta edad, la mayoría aún no sabe soplar voluntariamente o tiende a aspirar en lugar de expirar.
El objetivo no es, por tanto, la fuerza ni la puntería, sino:
- La conciencia del aire (sentir que sale aire de su boca).
- El cierre labial (poner boquita de piñón).
1. Empañar el espejo
Acerca al niño a un espejo y haz «Haaaaa» con la boca abierta para empañarlo. Anímalo a imitarte.
- Edad. Desde los 12-18 meses.
- Beneficio. Es el paso previo al soplo. Enseña a soltar el aire voluntariamente sin la dificultad de tener que fruncir los labios todavía.

2. Soplar besitos
El gesto social de mandar un beso es, en realidad, un ejercicio de praxia que aprendemos sin saberlo. Pídele a tu peque que tire besos sonoros al aire o a un muñeco.
- Edad. Desde los 12-15 meses.
- Beneficio. Fortalece los músculos de los labios y enseña la postura de «morritos» necesaria para el soplo posterior.
3. El sonido del lobo (o el búho)
Jugar a imitar sonidos que requieran la «U» o la «O» alargada y con aire: «¡Auuuuuu!» (lobo), «¡Buuu!» (susto), «¡Ho, ho, ho!» (Papá Noel).
- Edad. Desde los 18 meses.
- Beneficio. Trabaja la salida del aire con los labios redondeados de forma lúdica, sin que se den cuenta de que están soplando.
4. La vela que baila (bajo supervisión estricta)
Pídele soplar velas sin apagarlas, es decir, sólo mover la llama. Iremos pidiendo que haga lo mismo colocándole cada vez unos centímetros más alejado de la vela, de manera que tenga que alargar el flujo de aire.
- Edad. Cerca de los 2 años (fase de imitación de cumpleaños).
- Beneficio. La respuesta visual es inmediata. Si sale aire, la luz se mueve. Eso les ayuda a entender la relación causa-efecto del aire.

Después se podrá ir pidiendo apagar la vela o mantener la pronunciación de las vocales, de las consonantes oclusivas (/p/, /t/, /k/) y las fricativas (/f/, /s/, /x/), en este orden.
5. Soplar el cuerpo
A la hora del baño o al poner crema, sopla suavemente sobre su tripa o sus manos y ríete. Luego dile «ahora tú a mamá/papá».
- Edad. Desde los 18-24 meses.
- Beneficio. Desarrollo sensorial. Aprenden a sentir la fuerza del aire en su propia piel y en la de otros. Curiosa manera de comprender causa-efecto.
⚠️ Nota de seguridad importante para menores de 3 años:
- Evita pajitas y objetos pequeños. A esta edad el reflejo de succión (chupar hacia dentro) es más fuerte que el de soplo. Si les das una pajita con pintura o papelitos, es muy probable que aspiren y se atraganten.
- Nada de globos. Son peligrosos por riesgo de asfixia si explotan o se tragan.
Juegos de soplo para trabajar la respiración y el habla en niños de 4 y 5 años
A los 4 y 5 años, el niño ya ha dejado atrás la etapa de «solo soplar fuerte». Ahora el reto cognitivo y motor es el control, la modulación y la dirección. Ya entienden reglas de juego, turnos y pueden regular si necesitan mucho o poco aire.
Aquí tienes 5 ejercicios diseñados para esta etapa preescolar:
1. La grúa de papel (succión con pajita)
En lugar de soplar, vamos a aspirar. Recorta cuadraditos de papel o cartulina de colores. El niño debe usar una pajita para aspirar el papel, dejarlo «pegado» a la punta de la pajita aguantando el aire, y soltarlo en un recipiente.

- El reto. Trabaja el velo del paladar y el control de la respiración. A los 4-5 años ya tienen la madurez para entender que deben mantener la succión (inspiración) sostenida para que no se caiga el papel.
2. El laberinto de LEGO
Construye un laberinto sobre una mesa o en el suelo usando piezas de construcción (tipo LEGO) o plastilina para hacer las paredes. El niño debe soplar una pelota de ping-pong (rápida) o una bola de algodón (lenta) para llevarla desde la entrada hasta la salida sin que salte las paredes.
- El reto. Requiere planificación y dirección precisa del aire. Ya no vale soplar a lo loco; hay que virar en las esquinas.
3. El volcán controlado
Llena un vaso con agua y un poco de jabón líquido. Dale una pajita y pídele que sople para hacer burbujas hasta que «la lava» (las burbujas) suba hasta el borde, ¡pero sin que se derrame!
- El reto. Modulación de la fuerza. Si soplan muy fuerte, se derrama y pierden; si soplan muy flojo, no sube. Aprenden a medir la intensidad de su salida de aire.
4. Carrera de barcos
En una bandeja grande con agua o en la bañera, pon barquitos hechos con cáscaras de nuez, tapones de corcho o papel. Deben soplarlos para que lleguen a la otra orilla.
- El reto. Soplo continuo y suave. A diferencia del fútbol de algodón (que es un soplido seco y explosivo), mover un barco en agua requiere unflujo de aire largo y constante para mantener la inercia.

5. El semáforo del soplo
Crea una secuencia donde tú dices un color y ellos actúan:
- 🔴 Rojo: Aguantar el aire (apnea breve).
- 🟡 Amarillo: Soplar muy suave (como para mover una pluma sin que vuele lejos).
- 🟢 Verde: Soplar con toda la fuerza (para tirar una torre de vasos de plástico).
Puedes incluir esta actividad dentro de otros, como las carreras.
- El reto. Inhibición y cambio rápido. Entrenan la capacidad de cambiar el patrón respiratorio a voluntad, una habilidad clave para la fluidez del habla y las pausas al hablar.
Actividades y retos de logopedia para mejorar la capacidad pulmonar a partir de 6 años
A partir de los 6 años (etapa escolar), el desarrollo motor y cognitivo permite ejercicios mucho más complejos. El objetivo ya no es solo «echar aire», sino trabajar la capacidad pulmonar (resistencia), el control del velo del paladar (útil para la articulación y la voz) y la estrategia.
A esta edad les motivan los retos, los cronómetros y la «ciencia». Aquí tienes otras cuantas propuestas de actividades de logopedia divertida para niños mayores:
1. El teleférico (carrera de vasos en cuerda)

Atraviesa el fondo de un vaso de plástico desechable con un hilo largo y tensa el hilo atándolo entre dos sillas (a la altura de la boca del niño). El niño debe soplar dentro del vaso para empujarlo a través del hilo hasta el otro extremo.
- El reto. Fuerza y constancia. No sirve un soplido corto; necesitan un flujo potente y mantenido para vencer la fricción de la cuerda. Ideal para competiciones de velocidad.
2. El desafío de la gravedad (papel en la pared)
Coloca un folio o un trozo de papel de seda contra la pared a la altura de su cara. El niño debe soltarlo y, soplando fuertemente contra el centro del papel, mantenerlo pegado a la pared el mayor tiempo posible sin usar las manos.
- El reto. Potencia pulmonar máxima. Es un ejercicio excelente para aumentar la capacidad torácica y el control del diafragma.
3. El laboratorio (transvase con pajita)
Pon dos vasos: uno lleno de agua y otro vacío. Usando una pajita, el niño debe aspirar agua, tapar el orificio superior con la lengua o el dedo (o mantener la succión), llevar la pajita al vaso vacío y soltar el agua. ¡Un trasvase en toda regla!
- El reto. Control del velo del paladar. A diferencia del soplo, esto trabaja la presión negativa (succión controlada), fundamental para la deglución y para relajar la musculatura orofacial.
4. Melodías de agua

Llena varios vasos de cristal con diferentes cantidades de agua. Pídele que sople suavemente por el borde (como en una flauta de pan) para hacerlos sonar.
- El reto. Precisión y modulación. Los peques deben ajustar la posición de los labios y la fuerza del aire para que suene una nota limpia. Es un paso previo genial si van a tocar la flauta en el colegio (que seguro que sí).
Otras actividades y juegos de soplar para niños
- Acercamiento al desplazamiento de pelota. Sobre una superficie alargada colocamos una pelota de ping-pong, que es la más fácil de rodar a fuelle. Animamos a analizar cómo se mueve a partir del soplo, a que practique y vea si es capaz de moverla a voluntad en dirección, velocidad y cadencia.
- Derribar. Puedes colocar varios vasos de papel en hilera (boca abajo) y que el niño, soplando un matasuegras, los derribe. Otra opción es que haga caer algo ligero que se coloque encima de los vasos.
- Doble sonoro. El niño imita las secuencias sonoras que el adulto hace con un silbato.
- Soplar el molinillo de viento. Tan sencillo como lo lees, un molinillo con un diseño chulo puede gustar mucho al girar. Además, puedes pedir que sea suave o intenso o incluso mantener dos al mismo tiempo.
- Soplar agua de una botella. La base es idéntica a la del juego del volcán, pero menos pomposo, más de andar por casa: sencillo y rápido, para hacer en cualquier parte.
- Volar papelitos. Los mismos papelitos de «La grúa de papel», los vuelves a poner en la mesa amontonados y el niño los debe soplar. Tan sencillo como lees, tiene muchas versiones: ver cuánto se desparraman de un único soplo, explosivo, enorme y mantenido, qué se consigue en 3-5 soplos cortitos y rápidos, mantener el soplo y mover la cabeza como un ventilador, imitando tu tipo de soplo…
- Hacer pompas. De nuevo algo simple, tranquilo y que puede hacer en cualquier sitio.
Más allá de la prevención: El baúl del Buf para el tratamiento de alteraciones en el habla
Aunque este tesoro se utiliza (y lo recomiendo) con herramienta para estimular y potenciar el normodesarrollo, todo buen logopeda lo tiene en consulta y lo presenta a las familias que conviven con dificultades en el habla infantil. De hecho, suele ser, entre los recursos de intervención logopédica, el favorito de los niños. Se usa allí mismo, intercalando momentos de juego con ejercicios más «serios» y también lo recomiendan como complemento en casa.
¿En qué casos y cómo lo utilizan?
1.Hipotonía (músculos «blanditos»)
- ¿A quién va dirigido? Niños que tienen poca fuerza en los labios o las mejillas (falta de tono muscular en la boca). Suelen tener la boca abierta, babean o les cuesta pronunciar fonemas explosivos (como la P o la B).
- Uso terapéutico. Los juegos de soplo (mover una bola de papel, inflar globos) obligan a sellar los labios con fuerza y aumentan el tono muscular.
2.Respiradores orales (niños que respiran por la boca)
- ¿A quién va dirigido? Niños que, por hábito o tras vegetaciones, respiran siempre por la boca.
- Uso terapéutico. Se usa para «reeducar» la respiración. Para soplar bien, primero hay que coger aire por la nariz. El logopeda usa el baúl para mecanizar el patrón: inspiro nariz y soplo boca. Con estos ejercicios de soplo y respiración el niño lo realiza incontables veces sin darse cuenta.
3.Dislalias (problemas de pronunciación)
- ¿A quién va dirigido? «Mi hijo no pronuncia bien la R / S»; ¡este es tu punto! No es que no sepa dónde poner la lengua, sino que no tiene suficiente fuerza o control del aire.
- Uso terapéutico. Si el soplo es débil o se escapa por los lados, el sonido sale distorsionado. El baúl ayuda a dirigir el aire justo al centro de la boca. Obviamente, en este caso, se diseña un baúl más específico, dejando de lado aquellas actividades que se enfocan más en otros aspectos.
4.Tartamudez (disfemia)
- ¿A quién va dirigido? En etapas iniciales, controlar el flujo de aire es vital.
- Uso terapéutico: Ayuda a gestionar la salida del aire de forma suave y continua, en lugar de a golpes.
A considerar
Los ejercicios para niños que hablan mal y que se hacen en el logopeda no son diferentes a los que podemos hacer en casa (o que hacen, también, en la escuela infantil). Lo que sí vas a encontrar, quizás, en función de la edad y los intereses del peque, es un poco más de orden y selectividad.
El logopeda, muchas veces en consenso con otros especialistas que trabajan con el niño, diseña un plan
Consejos para que funcione
- Hazlo divertido. No digas «vamos a hacer tus ejercicios». Di «¡Vamos a abrir el Baúl del Tesoro!».
- Pocos minutos. 5 o 10 minutos al día son más efectivos que una hora una vez al mes. Los músculos se cansan rápido.
- Varía los ejercicios. Un día propón jugar con pajitas y pompones y otro vete al otro extremo, soplando purpurina por todas partes o metiéndoos en la bañera. El baúl se vuelve una incertidumbre, pero gustosa, Una curiosidad que hace que el peque tenga ganas de que llegue el momento.
- Participa tú. Si tú también soplas y te ríes, tu hijo imitará el modelo sin darse cuenta. De hecho, ¡muchos de los ejercicios que te he propuesto requieren de un ayudante!
- Considera que tu peque toque instrumentos de aire. Puedes empezar con la corneta de cartón que viene en la misma bolsa de cotillón en la que tendrás el matasuegras. Trompetillas, armónicas y flautas son clásicos entre los más pequeños.
¿Te animas a crear tu Baúl del Buf? Es una actividad sencilla, barata y con unos beneficios increíbles para el habla de tu pequeño.
