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👉 Fuente: Penn State University
Una investigación reciente liderada por Penn State indica que los hijos de padres transgénero o no binarios se desarrollan y comportan de forma comparable a los de padres cisgender, y que el nivel de estrés parental predice más los resultados infantiles que la identidad de género de los padres.
Qué muestra la investigación
El estudio, publicado en la revista Infant and Child Development, analizó datos de 138 madres y padres de diversas identidades de género. En él se incluyeron mujeres trans, hombres trans y personas no binarias con al menos un hijo entre 1 y 12 años. Los investigadores evaluaron técnicas de crianza, estrés parental, síntomas de depresión y el bienestar emocional y conductual de los niños mediante cuestionarios estandarizados.
Se encontró que los niños de padres transgénero o no binarios mostraron niveles típicos de desarrollo emocional y conductual similares a los observados en familias con padres cisgénero.
Los resultados sugieren que no es la identidad de género de los padres lo que más influye en el desarrollo de los niños. Son protagonistas la calidad de la crianza y el manejo del estrés.
En particular, el estrés parental -más que la identidad de género- se asoció con diferencias en los resultados infantiles. Destaca la importancia de apoyar a las familias en su bienestar emocional general.
Hallazgos clave
- Los niños de padres transgénero o no binarios mostraron niveles típicos de comportamiento emocional y social. No existen diferencias sustanciales respecto a los niños de padres cisgénero.
- El estudio indica que las técnicas y procesos de crianza efectivos, más que la identidad de género de los padres, influyen significativamente en el desarrollo infantil.
- Las familias estudiadas reportaron niveles de bienestar infantil que no requirieron intervención clínica, lo que refuerza que los niños crecen con normalidad en distintos tipos de estructuras familiares.
Implicaciones para familias y profesionales
Estos hallazgos aportan evidencia valiosa para profesionales de la salud, la educación y el apoyo familiar: la identidad de género de los padres no determina por sí misma los resultados de desarrollo de los hijos. En cambio, factores como el manejo del estrés, las prácticas de crianza positiva y el apoyo social continuo son más determinantes del bienestar infantil.
Entender que la calidad del acompañamiento familiar importa más que la identidad de género de los progenitores puede contribuir a políticas y prácticas más inclusivas y basadas en evidencia, así como a reducir prejuicios que aún persisten en algunos contextos sociales y profesionales.
