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¿Qué tal son los cereales para bebé?¿Tan buenos como para que sean de uso diario?¿A qué se debe que los aconsejen todos los pediatras?¿Son realmente necesarios?
Analizamos a fondo los cereales infantiles. Qué llevan realmente, por qué se enriquecen con hierro y cómo distinguir una buena etiqueta de una «bomba de azúcar«, entre otras cosas.
¿Qué son los cereales para bebé?
Los cereales para bebé o papilla de cereales son un alimento en polvo para mezclar que incluye diferentes tipos de cereales, los más convenientes para el delicado estómago de los más pequeñitos. Los primeros que se suelen dar al bebé son el arroz y el maíz, por no contener gluten.
Si bien, la industria actual ya consigue que otros muchos cereales no tengan gluten, por lo que, siempre que cumplan con ello, puedes añadir otros como la cebada, el centeno, el mijo, la avena…
Este producto está pensado para prepararse junto con leche tibia, creando con ello una papilla de cereales, que es el primer alimento sólido que se presenta en el calendario de introducción de alimentos infantil.

La «magia» detrás del polvo: ¿Qué es la hidrólisis?
Seguro que te preguntas: «¿Por qué no puedo simplemente triturar arroz cocido en casa y dárselo?». La respuesta está en la madurez digestiva de tu hijo y en un proceso clave llamado hidrólisis (o dextrinación).
Para que lo entiendas fácil:
- El problema del grano natural. El almidón de los cereales (arroz, maíz, trigo) es, molecularmente, como un collar de perlas muy largo y enredado. El estómago de un bebé de 4 o 5 meses aún no produce suficiente amilasa (la enzima encargada de digerir carbohidratos). Es decir, su cuerpo aún no tiene las «tijeras» necesarias para cortar ese collar tan largo. Si se lo das tal cual, le resultará muy pesado y probablemente le cause gases o dolor de tripa.
- La solución (hidrólisis). La industria somete al cereal a un proceso térmico y enzimático que actúa como esas tijeras. «Rompen» el almidón antes de envasarlo.
¿Qué consigue este proceso?
- Predigestión. Convierte esas cadenas largas en trocitos pequeños que el bebé absorbe sin esfuerzo. Es decir, el cereal ya viene «medio digerido».
- Dulzura natural. Al romper el almidón, se liberan azúcares naturales del propio cereal. Por eso, aunque la etiqueta diga «sin azúcares añadidos», notarás que la papilla tiene un sabor dulzón agradable sin necesidad de echarle nada más.
- Textura líquida. Gracias a esto, el cereal se disuelve en la leche en lugar de hacerse un engrudo espeso, facilitando que el bebé lo tome en biberón o cuchara suave.

Los nutrientes de los cereales para bebé; ¿Qué le estás dando a tu hijo?
Lo cierto es que los cereales para bebé, unos u otros, tienen una composición nutricional muy similar. Se distribuye tal que así:
- Hidratos de carbono. Se trata del nutriente con mayor presencia en cualquier cereal. Resultan la principal fuente de energía debido a su alto contenido calórico y su capacidad para digerirse lentamente. Resultan esenciales para que el cuerpo del niño sea capaz de responder a sus nuevas capacidades motoras, que le permitirán moverse mucho y, por tanto, multiplicar la energía que consumía respecto a cuando era más peque y a penas se movía de la hamaca y poco más.
- Proteína. El aporte proteico de los preparados de cereal es también bastante alto, aunque nada que ver. Cada marca trabaja de manera diferente, si bien, en las fórmulas siempre se mueven entre el 10 y el 15%. Este macronutriente se encarga, principalmente, de crear y definir tejido, especialmente músculo. Claramente, el niño lo necesita justo en el momento en el que se introduce el porridge en su alimentación, que es cuando se va moviendo y tiene que mejorar su potencia física.
- Grasas. Las grasas casi no tienen presencia en los cereales, representando un 5% de su composición (habitualmente, menos). Las presentes en estas papillas son las poliinsaturadas (buenas). Muchos pediatras recomiendan añadir un chorrito de aceite de oliva en la papilla de cereales si se hace con agua o caldo.
- Fibra. Bastante ricos en fibra (más si se mantiene el salvado), ayudarán a que el niño continúe haciendo de vientre correctamente aunque empiece a tomar sólidos.
- Azúcares. Naturalmente presentes y de buena calidad, si bien hay que tenerlos en consideración.
- Vitaminas. Las que más presencia tienen son las del grupo B.
- Minerales. Incluyen muchos minerales en pequeña proporción y destacan el potasio y el fósforo.
Añadidos en las papillas de cereales
Obviamente, cada vez se van mejorando más las fórmulas para que los cereales para bebé resulten tan saludables como es posible. Y es que, aunque, como ves, la calidad nutricional del cereal es muy buena, siempre puede ser mejor.
La gran polémica: azúcares libres y añadidos
Desgraciadamente, como te digo una cosa, te digo la otra. En ocasiones, los cereales para bebé también llevan azúcares añadidos, depende de la marca y su fórmula.
Al endulzar las papillas con fruta, galleta, cacao o miel, estamos añadiendo azúcares extra que, según la cantidad de papilla que tome el peque, excederá la cantidad necesaria para un niño tan pequeño. Eso por no hablar de que el cacao, la miel y la galleta no se deben tomar antes del año, pues sus azúcares son alimentos prohibidos.

Caseros vs. industriales: el veredicto del Hierro
Si miras la etiqueta de prácticamente cualquier cereal infantil en polvo descubrirás que se ha enriquecido con hierro. Esto se debe a que la demanda de un niño de 6 meses y en adelante es mayor que la que obtiene tomando solamente leche (e incluso con la introducción de alimentos), por lo que debemos dar un empujoncito con este añadido.
Por esto mismo, siempre mira los ingredientes que se incluyen en las diferentes opciones de cereales para bebé que estés contemplando. Si no te gusta, simplemente, elige otra; ¡hay muchísimas! La OMS reconoce como adecuada una ración de papilla ya preparada que tenga 8 gramos de azúcares o menos.

¿Estas papillas son un alimento verdaderamente adecuado?
Como tantos, otros, si se trata de un alimento infantil (cereales para bebé formulados así expresamente), de venta en España, debería pasar todos los controles que se demandan y, por tanto, sí, resultar adecuados para los niños bien pequeñitos.
Ya hemos visto que su composición resulta muy adecuada para la nueva etapa del niño:
- Tiene capacidad para digerir nuevos alimentos, suaves. No lo hemos dicho pero lo damos por hecho si queremos darle nueva comidita, ¿no?
- Satisfacen la demanda de carbohidratos, que aumenta hasta superar el 50% del consumo total de nutrientes.
- Su capacidad motora hace que el niño se mueve más, necesitando altas cantidades de energía.
- A su vez, también aprovechamos ese pico proteico que también contienen para que, conforme el niño se mueva, pueda ir ganando tono muscular.
- También incluyen el resto de nutrientes, lo que los convierten en un alimento bastante completo.
- Al enriquecerse con hierro, vas a conseguir ese aporte extra que no son capaces de alcanzar y que necesitan.

Aquí el único «pero» que le podemos ver es que se añadan demasiados azúcares. Como también hemos dicho, siempre que se respeten las cantidades, no debería haber problema, pero también depende de cuánta papilla coma el niño y su edad. Piensa que, a fin de cuentas, es como si le estuvieses metiendo una galleta, miel, etc. con lo que ello conlleva.
Así, lo ideal sería que hasta los 8 o 9 meses integrásemos cereales para bebé sin añadidos. A partir de esta edad, que reducirá mucho el consumo de papilla y, a su vez, tendrá el sistema digestivo más maduro, es buena idea incluir, si lo deseamos y por darle variedad, las opciones con fruta, cacao, miel, etc.
Por tanto, sí, los cereales para bebé son la mejor manera de introducir al niño en la alimentación complementaria y darle satisfacción a sus nuevas necesidades.
¿No sería mejor hacer la papilla casera?
Hacerla casera sería genial; si fuésemos capaces de obtener los nutrientes en la misma proporción. Y es algo realmente difícil en el caso de los cereales. Por no hablar de aquellos casos en los que no los quieras integrales y tengas que deshacerte del salvado. Además, habría que trabajar con suplementos de hierro; Si no, el riesgo de anemia ferropénica es real. La industria aquí nos vende seguridad, no solo comodidad.
En definitiva, es difícil y engorroso obtener un producto así en casa. Además, hoy día, las opciones de cereales para bebé comerciales se formulan respectando al máximo el bienestar del niño, incluyendo ingredientes de alta calidad (incluso bio) y excluyendo todo tipo de activos innecesarios. Si te vas a cualquier etiqueta te das cuenta de que son productos que tienen cereales, y nadas más.
Preguntas frecuentes sobre los cereales para bebé
Ahora que ya sabes que son un must en la alimentación del pequeño, ¿qué tal introducirte un poco en la papilla de cereales?
