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👉 Fuente: El País
En España, muchos coordinadores escolares encargados de prevenir y actuar frente al acoso carecen de tiempo, formación y apoyo institucional, lo que limita la eficacia de esta figura creada por la Ley de Protección Integral a la Infancia frente a la Violencia. Organizaciones como UNICEF piden más recursos y una normativa uniforme en todo el país.
Un papel clave sin respaldo suficiente
La figura del coordinador “antibullying” se diseñó para prevenir y gestionar situaciones de acoso escolar, actuar como enlace entre alumnado, familias y docentes, y garantizar la protección de niños y niñas. Sin embargo, informes recientes muestran que en muchos centros los coordinadores dedican gran parte de su tiempo a tareas docentes habituales, limitando su capacidad para intervenir de forma efectiva en casos de acoso.
Organizaciones como UNICEF Comité Español han alertado de que la falta de formación específica y de recursos humanos y materiales impide que la prevención y detección temprana del acoso sea eficaz.
Impacto sobre el alumnado
El déficit de recursos afecta directamente a niños y niñas que sufren acoso, al retrasar la intervención y limitar el seguimiento de los casos. Expertos señalan que la ausencia de una normativa común y de apoyo suficiente puede generar desigualdades entre centros educativos y comunidades autónomas, dejando a parte del alumnado sin protección efectiva.
Sindicatos y entidades sociales han pedido medidas como:
- Reducción de ratios y asignación de tiempo específico para que los coordinadores puedan desempeñar su labor.
- Formación continua en prevención del acoso, mediación y atención emocional.
- Recursos materiales y tecnológicos para seguimiento y documentación de los casos.
Ejemplos y buenas prácticas
Algunas comunidades comienzan a implementar programas complementarios para reforzar la prevención del acoso:
- Asturias ha implantado la tutoría entre iguales (TEI) de forma obligatoria, en la que alumnos mayores apoyan y tutelan a compañeros más jóvenes, fomentando un clima de respeto y colaboración.
- La falta de seguimiento en otras regiones, como refleja el Observatorio Andaluz para la Convivencia Escolar, evidencia la necesidad de que las políticas antiacoso sean estructuradas, sostenidas y supervisadas.
