Hay dos instrumentos básicos para realizar el seguimiento del bebé en relación a su crecimiento. Controlar cómo se desarrolla el niño durante sus primeros años de vida, en todos los aspectos, es un esencial. Cualquier aspecto un poquito diferente suele ser signo de algo más complejo que ocurre y de lo que aún no nos damos cuenta.
Es por eso que resulta necesario estar al día sobre lo que es «normal» y lo que no y realizar revisiones constantes, de cara a poder actuar lo antes posible si se presenta alguna circunstancia extraña. Para conseguirlo,
¿Cuáles son los instrumentos básicos para realizar el seguimiento del bebé?
Son dos los recursos de que se dispone para medir de manera cuantitativa y de un primer y rápido vistazo si tu pequeño se encuentra bien o necesita de actuaciones tempranas.
Test de APGAR
Son unas sencillas cuestiones sobre los signos vitales que se valoran de 0 a 2 puntos y que determinan si el recién nacido necesita ayuda y de qué tipo para hacer la transición a su nueva vida.
Además, al bebé se le saca un poquito de sangre del talón para realizar un sencillo estudio buscando enfermedades congénitas.
Puedes conocer el cuestionario al completo viendo nuestra entrada TEST de APGAR.
Curvas de crecimiento o percentiles
Se miden talla, peso y circunferencias y se comparan con unas gráficas ya establecidas que consideran sus cifras como normales. Estas son cerradas pero existe una horquilla en las edades con cierta holgura, pues no todos los cuerpos son idénticos pero tampoco imperfectos o enfermos por ello.
La gráfica considera cada parámetro en función de los meses de vida. Es muy sencilla de entender; las hay incluso a color, de manera que resulta muy intuitivo, al descubrir en qué punto se sitúa tu bebé, si este se encuentra dentro de los límites. De no ser el caso, se debe coordinar una acción multidisciplinar para entrar en acción.
Aquí tienes una entrada más extensa sobre las curvas de crecimiento.