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👉 Fuente: Huffington Post
Profesores de Educación Infantil advierten de un cambio creciente en las aulas: cada vez más niños comienzan el colegio sin haber desarrollado habilidades básicas de autonomía personal, como el control de esfínteres o la independencia en rutinas cotidianas.
Un cambio que los docentes detectan desde hace años
Maestros y especialistas en Educación Infantil señalan que en los últimos cursos escolares se repite una situación cada vez más frecuente: alumnado que inicia la etapa escolar sin habilidades de autonomía que tradicionalmente se adquirían antes de los tres años.
Entre las dificultades más habituales que mencionan los docentes se encuentran:
- Ausencia de control de esfínteres.
- Dificultad para vestirse o desvestirse.
- Escasa autonomía durante las comidas.
- Dependencia adulta constante.
- Baja tolerancia a la frustración.
Los profesionales insisten en que no se trata de casos aislados, sino de una tendencia progresiva observada en distintos centros educativos.
No es una cuestión de culpa familiar
Los especialistas subrayan que este fenómeno no debe interpretarse como una falta de implicación de las familias, sino como el resultado de profundos cambios sociales y educativos.
Entre los factores que se señalan con mayor frecuencia destacan:
- Ritmos laborales familiares más exigentes.
- Incorporación temprana a escuelas infantiles con ratios elevadas.
- Sobreprotección involuntaria.
- Menor tiempo disponible para el aprendizaje cotidiano en casa.
- Cambios en los modelos de crianza.
Además, muchos expertos recuerdan que el desarrollo infantil no sigue calendarios rígidos, y que la adquisición de la autonomía puede variar significativamente entre niños.
La autonomía infantil: una competencia clave para aprender
La autonomía personal no solo facilita la organización del aula, sino que está directamente relacionada con el desarrollo emocional y cognitivo.
Aprender a realizar pequeñas acciones por sí mismos permite a los niños:
- Ganar seguridad.
- Desarrollar autoestima.
- Mejorar la autorregulación.
- Adaptarse mejor a las rutinas escolares.
- Participar activamente en el aprendizaje.
Por ello, la Educación Infantil incorpora estas habilidades como parte esencial del proceso educativo y no como aprendizajes secundarios.
El impacto en el día a día del aula
Cuando un número elevado de alumnos necesita ayuda constante en tareas básicas, los docentes deben dedicar una parte importante del tiempo escolar a cuidados individuales.
Esto puede dificultar:
- El desarrollo normal de actividades pedagógicas.
- La atención grupal.
- La adaptación emocional del alumnado.
- La transición hacia aprendizajes más complejos.
Los profesionales destacan que la escuela acompaña estos procesos, pero recuerdan que la autonomía se construye principalmente en la vida cotidiana, mediante rutinas repetidas y oportunidades para practicar.
Un reflejo de cómo está cambiando la infancia
El debate abierto por docentes y especialistas apunta a una reflexión más amplia: la infancia actual crece en entornos distintos a los de generaciones anteriores.
Mayor supervisión adulta, agendas familiares ajustadas o el uso temprano de pantallas modifican los tiempos en los que los niños experimentan, esperan o resuelven pequeñas dificultades por sí mismos.
Lejos de plantearse como un retroceso, muchos expertos lo interpretan como un cambio social que obliga a repensar la colaboración entre familia y escuela para favorecer el desarrollo progresivo de la independencia infantil.
Recursos complementarios
- Real Decreto 95/2022, por el que se establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Infantil, Ministerio de Educación y Formación Profesional.
- Tema 4. Autonomía personal: pautas de desarrollo y adquisición de hábitos (Técnico Superior en Educación Infantil), Junta de Castilla y León.
