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👉 Fuente: Cadena SER
Casi la mitad de los estudiantes que terminan el bachillerato en España no consiguen acceder a la carrera universitaria que eligieron como primera opción debido a la falta de plazas, un problema estructural que influye en las decisiones educativas, la planificación familiar y las expectativas de jóvenes y familias.
Un problema profundo en el acceso universitario
Cada año miles de estudiantes en España se presentan a las pruebas de acceso a la universidad (EBAU/EvAU) para intentar entrar en la titulación que han elegido. Sin embargo, las cifras más recientes muestran que aproximadamente el 50 % de quienes solicitan plaza en la carrera que desean no la obtienen, ya sea por nota de corte o por la escasez de plazas disponibles en esa titulación o universidad.
Este fenómeno ocurre especialmente en grados con alta demanda -como Medicina, Psicología, Ingeniería o Magisterio en algunas especialidades- donde el número de solicitudes supera con creces las plazas ofrecidas. Muchas familias y estudiantes sienten frustración porque, a pesar de haber estudiado durante años con un objetivo claro, las “notas de corte” y la disponibilidad de plazas limitan sus opciones reales.
Cómo funcionan las notas de corte y las plazas
En el sistema universitario español, cada carrera y campus fija una nota de corte: la puntuación mínima que un estudiante debe alcanzar para poder matricularse, calculada con base en las notas de los aspirantes del año anterior. Cuanto más demandada es una carrera, más alta suele ser su nota de corte.
Por ejemplo, en carreras muy solicitadas, puede que miles de estudiantes con notas similares compitan por unas pocas plazas. Los primeros en la lista obtienen acceso; quienes quedan fuera deben buscar alternativas: otra universidad, otra rama de estudio o incluso repetición de examen para mejorar nota.
Este sistema tiene ventajas (objetividad basada en méritos académicos), pero también desafíos: puede reducir la equidad territorial y socioeconómica, pues estudiantes con menos recursos o de zonas con menos oferta educativa tienen menos oportunidades de acceder a sus preferencias.
Impacto en familias y en la educación
La noticia tiene un impacto importante en varias dimensiones:
- Emocional. Para muchos jóvenes y sus familias, no entrar en la primera opción genera decepción, ansiedad y estrés, especialmente después de un largo proceso de preparación.
- Educativo. Cambiar de carrera o elegir una alternativa menos deseada puede afectar la motivación académica, el rendimiento y la percepción de satisfacción con la educación superior.
- Familiar. Las familias pueden enfrentar decisiones complejas sobre si apoyar un traslado, repetición de examen o cambio de plan de estudios, con implicaciones económicas y de vida cotidiana.
Además, este problema pone en evidencia la desigualdad de oportunidades educativas: algunos estudiantes, por circunstancias territoriales o socioeconómicas, tienen menos opciones de acceso a universidades con oferta amplia de grados o con programas de apoyo educativo.
Alternativas y estrategias para estudiantes
Ante esta situación, estudiantes y familias pueden considerar varias estrategias para ampliar oportunidades y ajustar expectativas sin renunciar a metas claras:
- Planificar varias opciones. No limitarse a una sola carrera o universidad, sino elaborar un “plan B” y un “plan C” con campos cercanos o complementarios.
- Aprovechar orientación educativa. Utilizar servicios de orientación en el instituto para entender mejor el mercado educativo y profesional, así como las competencias requeridas en distintas áreas.
- Explorar movilidad geográfica o internacional. Algunas universidades de otras comunidades o países pueden tener requisitos más accesibles o programas de intercambio interesantes.
- Continuar formación. Diplomas universitarios, formación profesional avanzada o cursos especializados pueden ser pasos intermedios hacia el objetivo profesional.
Estas alternativas no solo ayudan a adaptarse al sistema actual de acceso, sino que pueden enriquecer el perfil profesional y facilitar trayectorias diversas que no dependen únicamente de una nota de corte o una única plaza universitaria.
Lo que la educación superior necesita
Especialistas en educación y políticas educativas subrayan la importancia de:
- Aumentar la oferta de plazas en áreas demandadas, pensando en las necesidades sociales y de mercado laboral.
- Mejorar la orientación escolar y vocacional desde etapas tempranas, para que los estudiantes tomen decisiones más informadas y realistas.
- Fomentar sistemas flexibles de acceso, incluyendo vías alternativas como acceso por competencias, experiencia profesional o programas de admisión gradual.
La combinación de políticas educativas más flexibles con apoyo académico y orientación temprana puede favorecer que cada estudiante encuentre su camino, incluso si no accede inicialmente a su primera opción de carrera.
