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👉 Fuente: The Washington Post
Un estudio reciente sugiere que los medicamentos más usados para tratar el TDAH no mejoran directamente la atención como se pensaba, sino que actúan sobre áreas del cerebro relacionadas con la motivación y la vigilia, lo que refuerza la importancia de un tratamiento integral que incluya medicación, estrategias conductuales y buenos hábitos de sueño.
Lo que revela la ciencia sobre cómo funcionan los estimulantes
Por décadas, medicamentos como Ritalin o Adderall han sido prescritos para tratar el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), con la idea de que actuaban principalmente sobre las redes cerebrales asociadas a la atención.
Sin embargo, un estudio de la Washington University School of Medicine en St. Louis publicado recientemente en la revista Cell plantea una explicación distinta: estos fármacos afectan principalmente centros cerebrales vinculados a la motivación y el estado de alerta, no directamente los circuitos clásicos de atención.
Utilizando imágenes cerebrales de casi 5 800 niños de 8 a 11 años que forman parte del Adolescent Brain Cognitive Development (ABCD) Study, los investigadores encontraron que las regiones activadas por los estimulantes eran las relacionadas con la recompensa y la vigilia. Es decir, estos medicamentos parecen “pre‑recompensar” el cerebro, haciendo que actividades difíciles o poco interesantes resulten más tolerables y atractivas, lo que ayuda a sostener la atención en tareas que normalmente se evitarían.
Este descubrimiento no significa que los fármacos no funcionen. De hecho, muchos niños con TDAH vieron mejoras en su desempeño y comportamiento. Pero el mecanismo de acción parece estar más ligado a aumentar la motivación y el nivel de alerta que a “arreglar” de forma directa un sistema de atención deficiente.
La conexión entre medicamentos y sueño
Otro hallazgo importante del estudio es la relación entre los efectos de la medicación y el sueño. Los investigadores observaron que los patrones de actividad cerebral asociados con el uso de estimulantes se parecían a los que se dan después de una buena noche de descanso.
De hecho, en niños con TDAH que no dormían las nueve horas recomendadas, la medicación pareció compensar algunos efectos de la falta de sueño, algo que no ocurría en niños sin TDAH que estaban bien descansados.
Esto no significa que los medicamentos sustituyan al sueño -los expertos advierten que la falta crónica de sueño sigue siendo perjudicial para el desarrollo y la salud– pero el hallazgo subraya que el abordaje del TDAH debe contemplar también la calidad del descanso nocturno como un factor clave.
Por qué importa este enfoque para familias y educadores
Este estudio aporta una perspectiva más amplia sobre cómo interpretar los efectos de los medicamentos para el TDAH y qué papel debe jugar la medicación dentro de un plan de tratamiento integral. Estos son algunos puntos relevantes para padres y cuidadores:
- Los medicamentos no “curan” el TDAH ni mejoran la atención en sentido clásico, sino que pueden aumentar la motivación y permitir que el niño se mantenga más alerta y enfocado en tareas difíciles.
- Calidad del sueño importa: un buen patrón de descanso puede marcar una gran diferencia en el comportamiento y el aprendizaje, y es una pieza central del manejo del TDAH.
- Estrategias conductuales y ambientales siguen siendo esenciales, como establecer rutinas claras, apoyar la autorregulación emocional y reforzar las habilidades de organización.
- Comprender cómo funcionan los medicamentos puede ayudar a ajustar expectativas y acompañar mejor el desarrollo del niño en distintas áreas de su vida: escolar, social y familiar.
Recursos complementarios
- Attention deficit hyperactivity disorder: pharmacotherapy through life, PubMed
- Effects of pharmacological treatment with stimulants on circadian activity patterns in children with ADHD, PubMed.
- Clinical practice guideline for the diagnosis, evaluation, and treatment of ADHD in children and adolescents, American Academic of Pediatrics.
