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👉 Fuente: The Guardian
Grupos de padres en distintos estados de EE. UU. están alzando la voz contra el uso intensivo de pantallas en la escuela y exigen un regreso a métodos tradicionales como el papel y el lápiz, convencidos de que el modelo digital no está dando a sus hijos el aprendizaje ni el bienestar que necesitan.
“Nuestros hijos no aprenden mejor con una tableta delante”
En distritos escolares de estados como California, Massachusetts o Virginia, asociaciones de familias han empezado a organizarse para pedir cambios concretos en las aulas. No hablan de ideología ni de nostalgia educativa, sino de experiencia diaria: niños más distraídos, menor comprensión lectora, fatiga visual y dificultades para concentrarse durante periodos prolongados.
Muchos padres relatan que sus hijos pasan ya varias horas al día frente a pantallas fuera del colegio, por lo que consideran que la escuela debería compensar, no intensificar, ese uso. “No es que estemos en contra de la tecnología”, explican, “es que queremos que se use cuando aporta algo real”.
Preocupación por la lectoescritura y la atención
Uno de los argumentos más repetidos es el impacto en habilidades básicas. Familias y algunos docentes alertan de que:
- Los niños escriben menos a mano y con peor caligrafía.
- Les cuesta más estructurar textos largos sin apoyo digital.
- La lectura en pantalla favorece el escaneo rápido frente a la comprensión profunda.
- El uso constante de dispositivos dificulta la autorregulación de la atención.
Para estos padres, el problema no es una app concreta, sino un modelo educativo que ha normalizado el dispositivo como eje central del aprendizaje, incluso en edades tempranas.
Movilización organizada y peticiones formales
En varios distritos, las familias han presentado solicitudes formales a los consejos escolares para limitar el uso de tabletas y portátiles, especialmente en primaria. Algunas peticiones incluyen:
- Volver a libros impresos como material principal.
- Reducir el tiempo diario de pantalla en el aula.
- Priorizar la escritura manual y el trabajo en cuaderno.
- Evaluar de forma independiente el impacto real del modelo digital.
En algunos centros, estas reclamaciones ya han derivado en programas piloto que recuperan métodos tradicionales, al menos en ciertas asignaturas.
A mitad del camino: la otra perspectiva
Sin embargo, no todos los expertos ni las comunidades educativas comparten esta visión. A medida que el debate avanza, también aparecen voces que advierten de los riesgos de un repliegue total.
Especialistas en educación señalan que:
- La competencia digital es una habilidad clave para el futuro.
- Bien utilizada, la tecnología puede personalizar el aprendizaje.
- El problema no es la pantalla, sino cómo y cuánto se usa.
- La brecha digital puede ampliarse si la escuela renuncia a enseñar un uso crítico de la tecnología.
Desde esta perspectiva, el reto no sería eliminar dispositivos, sino integrarlos con criterios pedagógicos claros, algo que, según reconocen, no siempre se ha hecho bien.
Un debate que trasciende EE. UU.
Aunque el foco esté ahora en Estados Unidos, el conflicto es fácilmente reconocible para familias de otros países. La pregunta de fondo es común:
¿está la escuela ayudando a los niños a aprender mejor o simplemente adaptándose demasiado rápido a una tecnología que aún no comprendemos del todo?
El movimiento de estos padres no plantea una guerra entre pasado y futuro, sino una exigencia muy concreta: que las decisiones educativas se basen en evidencias y en el bienestar real de los niños, no en modas ni en soluciones rápidas.
Recursos complementarios
- Students, Computers and Learning: Making the Connection, Organisation for Economic Co-operation and Development (OECD).
- International Computer and Information Literacy Study, IEA.
- Assessing children’s reading comprehension on paper and screen: A mode-effect study, Science Direct.
- The impact of digital technologies on students’ learning: Results from a literature review, OECD.
