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👉 Fuente: The Guardian
El Reino Unido ha anunciado la incorporación de la vacuna contra la varicela al calendario oficial de vacunación infantil, una medida largamente debatida que busca reducir hospitalizaciones, complicaciones y ausencias escolares asociadas a una enfermedad considerada leve, pero potencialmente grave en la infancia.
Un cambio relevante en la política de vacunación infantil
A partir de 2026, el Servicio Nacional de Salud británico (NHS) comenzará a administrar la vacuna contra la varicela de forma sistemática, integrada en la vacuna combinada que ya protege frente al sarampión, las paperas y la rubeola (MMRV). Hasta ahora, el Reino Unido era uno de los pocos países europeos que no incluía esta inmunización de forma universal, a diferencia de países como Alemania, Italia o Estados Unidos.
La decisión llega tras años de análisis epidemiológico y presión por parte de sociedades pediátricas, que alertaban de que la varicela no siempre es una enfermedad benigna, especialmente en lactantes, menores con patologías previas o entornos familiares vulnerables.
Por qué la varicela sí importa en la infancia
Aunque la mayoría de los niños superan la varicela sin complicaciones, los datos sanitarios británicos señalan que cada año se producen miles de consultas médicas, ingresos hospitalarios y casos de infecciones secundarias evitables. Además, la enfermedad supone:
- Interrupciones prolongadas de la escolarización.
- Dificultades de conciliación familiar por bajas laborales.
- Riesgo de contagio a bebés, embarazadas o personas inmunodeprimidas.
Desde una perspectiva de salud pública, la vacunación universal reduce la circulación del virus, protege a los más vulnerables y disminuye la carga asistencial del sistema sanitario.
Impacto educativo y familiar de la medida
La introducción de esta vacuna no solo tiene implicaciones sanitarias, sino también educativas y sociales. Menos brotes de varicela implican:
- Menor absentismo escolar en educación infantil y primaria.
- Mayor estabilidad en las rutinas familiares.
- Reducción del estrés parental asociado a enfermedades infantiles recurrentes.
- Mayor equidad sanitaria, al garantizar el acceso universal a la protección.
Para las familias, especialmente aquellas con varios hijos o con dificultades para conciliar, esta medida supone un alivio tangible y una mejora en la prevención desde la primera infancia.
Un debate que también atraviesa a otros países
La decisión británica se produce en un contexto internacional marcado por el descenso de las tasas de vacunación infantil tras la pandemia y por el auge de la desinformación sanitaria. Las autoridades sanitarias insisten en que las vacunas siguen siendo una de las herramientas más eficaces para proteger el desarrollo infantil, reducir desigualdades y prevenir enfermedades evitables.
En este sentido, la incorporación de la vacuna de la varicela refuerza un enfoque de atención integral a la infancia, alineado con la evidencia científica y con las recomendaciones de organismos internacionales.
Recursos y estudios complementarios
- WHO position paper on varicella vaccines – November 2025, Organización Mundial de la Salud.
