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👉 Fuente: Somnologie
Investigaciones recientes indican que existen numerosas aplicaciones digitales orientadas al sueño infantil, pero la mayoría no cuentan con respaldo científico claro, y el uso de tecnología antes de dormir puede, de hecho, perjudicar la calidad del descanso de niños y adolescentes.
Un análisis publicado en la revista Somnologie revisó cientos de “apps de sueño” disponibles en tiendas de aplicaciones y encontró que, si bien hay muchas opciones que incluyen música, canciones de cuna o sonidos relajantes, muy pocas están diseñadas específicamente para niños o acompañadas de evidencia científica sobre su eficacia. La mayor parte del contenido consiste en melodías o ruido blanco, sin educación sobre higiene del sueño o adaptación a las necesidades de la infancia.
El problema real: tecnología antes de dormir
Numerosos estudios han demostrado que el uso de dispositivos electrónicos justo antes de acostarse está asociado con menor calidad y cantidad de sueño en niños y adolescentes. En una revisión de varios estudios que incluían más de 125 000 menores, se observó que el uso de móviles o tablets en la hora previa al sueño, o simplemente tenerlos en la habitación, se asoció a:
- Dormir menos horas de las recomendadas.
- Menor calidad del sueño nocturno.
- Mayor somnolencia diurna.
- Peor rendimiento escolar.
Estos efectos pueden sumar entre un tercio y la mitad de los problemas de sueño en niños y adolescentes, lo que convierte a las pantallas nocturnas en un factor relevante para la salud infantil.
¿Y las herramientas tecnológicas pueden ayudar?
Aunque hay productos comerciales que prometen apoyo al sueño (por ejemplo, apps con sonidos, rutinas o rutinas guiadas), la evidencia científica disponible no respalda que estas herramientas por sí solas mejoren el sueño infantil. La investigación disponible -como la revisión de apps de sueño- señala que la mayoría no fue evaluada con estudios clínicos ni adaptada específicamente para niños.
Sin embargo, sí hay evidencia que las reglas claras sobre el uso de móviles pueden tener un impacto positivo: un estudio en Suiza concluyó que los niños entre 13 y 15 años cuyos padres limitaban el uso nocturno de móviles dormían en promedio unos 40 minutos más cada noche, lo que también se vinculó a mejor rendimiento académico.
Lo que realmente funciona: hábitos de sueño saludables
La evidencia científica respalda que una buena higiene del sueño -como horarios fijos, ambiente tranquilo, luz reducida y ausencia de pantallas antes de dormir´- es lo que más influye en un descanso infantil de calidad.
Esto incluye:
- Limitar dispositivos al menos una hora antes de acostarse.
- Promover actividades relajantes (cuentos, lectura, conversación).
- Mantener rutina constante de sueño.
- Acompañar emocionalmente al niño para reducir activación nocturna.
Porque, como advierten los pediatras, aunque la tecnología puede acompañar rutinas, no reemplaza hábitos saludables respaldados por datos clínicos.
Recursos complementarios
- Hábito de descanso en la infancia, Pequeaprendices.
- Descanso, sueño, actividad y fatiga en niños; parecidos pero diferentes, Pequeaprendices.
- 10 actividades antes de ir a dormir que debes tener en la manga, Pequeaprendices.
- Sleep apps for children – a critical view, Springer Nature Link.
- El uso de dispositivos electrónicos antes de dormir afecta a la calidad y cantidad del sueño, Evidencias en Pediatría.
- Niños con control parental de móvil duermen y estudian mejor, Confidencial.
